GENERACIÓN PROTAGONISTA: VICENTE EMILIO SOJO

ProtagonistaOSV

Vicente Emilio Sojo, Prócer de la Orquesta Sinfónica de Venezuela

MI AMIGO SOJO, POR SERGIU CELIBIDACHE

La Orquesta Sinfónica de Venezuela cumple 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que lucharon por darle una continuidad en el tiempo. Aquí les compartimos esta carta que escribiera el Maestro Sergiu Celibidache, afamado director de origen rumano, quien visitó nuestro país entre 1950 y 1962, para dirigir 16 veces a la OSV. Durante ese tiempo creció la amistad, el respeto y la consideración entre dos grandes músicos de su época.

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Vicente Emilio Sojo y Sergiu Celibidache

MI AMIGO SOJO — por Sergiu Celibidache

Publicado por el diario El Nacional, 7 de diciembre de 1977

Aún cuando el retrato del maestro Vicente Emilio Sojo es muy complejo y de una riqueza poco común, no creo yo que pueda revelar algo que los venezolanos no conozcan acerca de la vida y de la obra de este gran creador, quien con su voluntad, abnegación, su fe, sus ideales, su falta casi culpable de toda intención de autoafirmación, unido todo esto a sus sufrimientos y a sus desilusiones, escribió -sin duda- la historia musical de este país. Si repitiendo la misma oración el creyente encuentra la realidad trascendental de su fondo inagotable, es en el mismo sentido que nosotros, mirando retrospectivamente a su figura histórica descubriremos -sin añadir ni omitir algo- las mismas características esenciales, la misma dimensión de un personaje monumental, la auténtica grandeza de un héroe mitológico popular.

Este envidiable ser privilegiado, que con tanto orgullo puede mirar a los sentimientos que con respecto a él nos animan, puede considerarse como pasado, presente, en nuestro futuro.

Yo no puedo opinar sobre la obra musical de Vicente Emilio Sojo -la conozco muy poco- ni intento valorar con mis apreciaciones sus méritos creativos. Como toda obra del espíritu, ella tiene ya sus propios medios de persuasión, su lenguaje directo, irresistible, su indiscutible universalidad.

Tuve la suerte, hace muchos años, de encontrar al maestro Sojo en un período de mi vida de eufórico entusiasmo y de incansable dinamismo, cuando quería yo cambiar al mundo antes de conocerlo.

Como todos los jóvenes, yo también cultivaba aquél espíritu de apertura hacia lo nuevo, hacia lo moderno, hacia lo que significara un cambio, y buscaba el punto límite de la permeabilidad de la música frente a los factores exteriores característicos de la nueva generación.

En la agitada vida y confuso mundo de aquél joven explorador, la aparición del Maestro Sojo tuvo el efecto dramático de una gota de limón en un vaso de leche. El impacto, el choque con aquél otro saber, con la sabiduría del corazón, fue muy revelador. El credo glacial de la universidad encontraba el hosanna inocente de una hoja fresca salida de una tierra virgen.

Como por milagro, durante un concierto improvisado en la casa de Juan Bautista Plaza por el coro que Sojo inspiraba y dirigía, la visión de la relación irreversible entre la expresión y lo expresado, la orgánica correspondencia entre lo significante y lo significado, y en la forma directa que solo la música popular puede acertar, mi mundo musical se dividió en dos: de una parte, lo genuino; de la otra, el resto. De una parte, el ser humano independiente, obedeciendo solamente a su resonancia interior, el cristal; de la otra, la intensificación mecánica artificial, desde afuera, el mundo amorfo.

Yo debo a Sojo una buena parte de esta “Erkenntsiss”, de este conocimiento que entonces me parecía esotérico: toda música, de cualquier forma y tipo, lleva en sí misma sus propias posibilidades potenciales, de persistir, de duración en el tiempo, literal y figuradamente hablando, y no puede evolucionar, cumplir con sus promesas, fuera de esas posibilidades.

Para alguien que pensaba que Schönberg y la Escuela de Viena (en el caso específico de la armonización de los Volkslieder, canciones populares), había abierto nuevas perspectivas, creando otro vocabulario y diferentes formas de intensificación de la expresión musical, eso fue una ducha fría. Ha sido un milagro el hecho de que a pesar de la vehemencia de mis reacciones rebeldes, como consecuencia de una vida de éxitos que siempre me daba la razón, yo haya aceptado las enseñanzas del inspirado maestro. ¿Cómo pudo ocurrir eso? Fue la fortuna de haber tenido un contacto directo con aquella roca de humanidad, aquella montaña Ávila sonriente, aquél samán eternamente protegido por la fe en sus antecedentes, que era Sojo.

Después de mi primer ensayo con la Orquesta Sinfónica Venezuela, reconocí en aquellos cordiales bigotes, en aquella inolvidable cara, todo lo que un joven músico podía desear: aceptación, correspondencia, admiración y, sobre todo, la incomparable satisfacción de encontrar inesperadamente, tan lejos de mi ambiente espiritual y del mundo de mis valores familiares, otro hermano.

Esa amistad sin principio, y como ustedes pueden comprobar, sin fin, ha sido -aunque no siempre elocuente y visible- mi compañera fiel en el combate contra la deshumanización de la música y la prostitución de la profesión.

La muerte de este gran hombre no ha cambiado nada para mí: el mundo de sus ideas quedó vivo y contagioso como era cuando lo conocí. ¿Qué hay más vivo que un ejemplo simbólico que uno quiere siempre hacerlo suyo, que uno quiere apropiárselo en todos sus detalles, que lo acompaña consciente e inconscientemente en todas sus acciones, que lo protege contra sus propias debilidades y lo estimula hacia ideales en los cuales cree?

En la semana de Sojo no conmemoramos la muerte del gran hombre. Al contrario, festejamos su nonagésimo cumpleaños y gozamos de la plenitud del incomparable sentimiento de encontrarlo a cada paso en las formas más reales, de oírlo, de sentirlo inconfundiblemente en cada rincón, de saberlo caminar vivo junto a nosotros.. Está vivo en los corazones que palpitan todavía y así se quedará el símbolo de la rectitud perfecta que nos ha dejado; está vivo y así quedará el concepto de la total integridad humana que con tanta perfección él realizó; está vivo y así quedará la visión del infinito amor por esta tierra que él pudo encarnar. Aquellos de nosotros que logren perpetuar su altísima enseñanza, el dinamismo generador de valores humanos del espejo Sojo en el cual se reconozcan, lo harán revivir.

En esta armonía en la cual he vivido junto a él, aunque separado por tantas aguas y vientos, hubo un solo punto sobre el cual no hemos terminado todavía de discutir en esta vida. Presos por la oposición entre lo que el desarrollo de la música en Venezuela debería ser y lo que ella podría ser, dialéctica inherente a toda evolución de una nación en busca de su identidad artística, los jóvenes discípulos de este Sócrates venezolano, usando el derecho supremo de intentar adivinar con los ojos cerrados lo que se podía ver con los ojos abiertos, empezaron a discutir, a apreciar e interpretar la influencia del maestro sobre el conservatorio, la Orquesta Sinfónica y la música en este país.

Yo, que pensaba en poder cambiar la reacción del maestro, que me parecía un tanto pasiva, tuve con él una discusión memorable que me reveló su lado que menos conocía: la humildad. Su idea central, después de haberme hecho entender sin sombra de pesar, con la fatalidad del campesino que no conoce la erosión de la duda era: “hay que dejar correr el agua hacia donde quiere correr”, “hay que dejar a las cosas seguir su curso natural”, “nadie en este mundo es insustituible”.

Aceptar esa opinión del querido maestro, es aceptar la idea de que él hubiera podido no hacer lo que hizo. Y eso no lo creo. Creo, en cambio, todo lo contrario: nadie es sustituible y toda realización individual es en su calidad intrínseca como en su virtud de interacción contextual y en su ineluctable actualización, absoluta.

El hecho de que el organismo viva -este motor- es debido a la labor de tantas ruedas individuales diferentes, que determinan un solo movimiento posible. Otras ruedas darían otros movimientos. No hay una sola diminuta arteria en esta comunidad nacional, por capilar que sea, donde no se perciba, no se sienta hoy como entonces, la pulsación, el impulso de quien con tanto altruismo y sabiduría, con tanta fidelidad a su pueblo, sin jamás comprometerse en situaciones de comodidad política, haya despertado y guiado la vida musical de este país a la realidad de hoy. Pedir, querido ductor escondido, que otro hubiera podido hacer lo mismo, es como decirme a mí que otro hubiera podido ser mi padre. Y como dicen los neopitagóricos, es insustituible el impulso, insustituible su relación al efecto.

Lo que se renueva, lo que se repite, lo que es lo mismo aunque no sustituible, es el inmenso respeto que ha logrado despertar en todos nosotros y la veneración que acompañará siempre la evocación de su imagen.

Sojo no ha sido un regalo caído casualmente desde arriba, una feliz materialización de las fuerzas ciegas de la naturaleza, una óptima fuerza de herencia y azar. Sojo es un sencillo y limpio fenómeno natural, una flor espontánea del campo criollo, una canción de las estrellas del cielo vernáculo, una sinfonía augural de esta tierra generosa, que de vez en cuando logra emanciparse de todas las influencias contradictorias y revela en una forma incontenible, por encima de toda interpretación subjetiva y fuera de toda contemporaneidad, su inconfundible identidad.

El maestro Sojo es Venezuela. Ojalá que un buen día Venezuela fuera también el maestro Sojo.

Caracas, 7 de diciembre de 1977.

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La OSV bajo la dirección de Celibidache

GENERACIÓN PROTAGONISTA: Inocente Carreño

ProtagonistaOSV

Trivia #85ANIVERSARIOOSV

Miembro de la Orquesta Sinfónica de Venezuela por 25 años

INOCENTE CARREÑO: MÚSICO Y COMPOSITOR,  MAESTRO CON UN LEGADO INMORTAL

 La Orquesta Sinfónica de Venezuela cumple 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que lucharon por darle una continuidad en el tiempo. Inocente Carreño dejó una huella indeleble en la OSV cuando 30 de sus obras fueron ejecutadas magistralmente por nuestra institución. Bajo su batuta estuvimos 104 veces. Carreño forma parte de nuestro acervo histórico. Fue miembro de la OSV como cornista y trompetista. Se le recuerda y valora como gran músico, compositor, director y educador, maestro para las generaciones musicales de hoy.

inocente_carreño-728x387Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV. Inocente Carreño cumplió recientemente 95 años, con su habitual carácter y naturalidad. Nacido en Porlamar, Nueva Esparta, conoció sobre música a través de los aires tradicionales y las leyendas de su isla.  Sus estudios iniciales estuvieron bajo el signo del maestro de bandas, Lino Gutiérrez, y ya a sus escasos 9 años participaba en la institución de él.

A Caracas llega en 1932, apenas un adolescente, para vivir junto a su hermano Francisco, especialista del folklore, y trabaja a su lado en una zapatería. Audaz y de gran talento comienza a participar en los movimientos intelectuales de su época. Tocaba la guitarra con sus dos hermanas, arreglaba y componía mucha música popular: joropos, merengues, valses, rumbas, tangos y boleros. Ingresa en la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas, actualmente Escuela de Música José Ángel Lamas, con Vicente Emilio Sojo como profesor, quien ejercería una notable influencia en su vida. Aprendió a tocar la trompeta con Federico Williams y hasta se inscribió como cantante en el Orfeón Lamas.

En la misma época ingresa a la Orquesta Sinfónica de Venezuela como cornista y trompetista. En 1940 empieza una carrera de docente y compone con más frecuencia en el estilo clásico. Tras obtener su diploma, en 1946, ejerce la docencia activamente. El maestro Inocente Carreño con gran creatividad y sensibilidad también escribió poemas y canciones. Hacer un compendio de su obra da para un libro en sí mismo, lo que nos demuestra que es quizás uno de los compositores más activos de nuestro tiempo.

Música para Orquesta

La música de Inocente Carreño es muy variada. Sus composiciones van desde música para orquesta, música para orquesta y solista, para voz y piano, instrumental, música para piano y música para guitarra. Inmenso es su legado, que lo hace inmortal.

Aquí haremos referencia –por razones de espacio- a su música en relación a la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Pues con nuestra institución el maestro Carreño estrenó y dirigió a la vez, sus propias creaciones, mientras fuese miembro activo de la institución, de la cual salió para seguir su carrera como docente y compositor, con una infatigable actividad. En 1970 fundó la escuela Prudencio Essá y resultó elegido a la Cámara del Senado del Congreso Nacional (hoy Asamblea Nacional). Llegó a desempeñarse como Ministro Consejero ante la Unesco en París. En 1989 fue nombrado director de la Escuela Superior de Música de Caracas.

Desde 1946, el maestro Inocente Carreño fue reconocido con los premios más importantes: Primer Premio en el Concurso de Composición Vicente Emilio Sojo, por cuatro años consecutivos: 1955, por su obra Suite Sinfónica; 1956, por su Obertura No.1; 1957, por Aguas crecidas para tenor y orquesta; 1958, por Concierto para trompa y orquesta.  En 1961 recibe el Premio Nacional de Música, por Obertura Sinfónica y en 1965 vuelve a recibirlo por Sinfonietta Satírica.  En 1983 recibe el Premio Nacional de Composición por Estudio Sinfónico. Amén de innumerables premios más y reconocimientos. En 1989 obtiene el Premio Nacional de Música, por trayectoria musical.

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Carreño y la OSV

El 27 de agosto de 1946 en el Teatro Municipal, con el maestro Sojo como director, se estrenó la obra El Pozo, Bosquejo Sinfónico de Inocente Carreño, que siguió formando parte del repertorio regular de la OSV por los años siguientes, como consta en los programas de mano correspondientes al periodo 1947 a 1951, por cierto, año significativo para el compositor, ya que la obra audicionó por primera vez en Colombia, en el VII Festival de Cartagena el 17 de mayo en el Teatro Cartagena bajo la dirección de Ángel Sauce.

El 25 de Julio de 1953, Inocente Carreño toma la batuta de la OSV para dirigir esta obra en un evento muy especial, cuando se instaló el piano de Teresa Carreño en el foyer del Teatro Municipal, celebrándose también el Día de la Ciudad de Caracas. La Orquesta Sinfónica de Venezuela fue dirigida ese día por otros destacados directores como Primo Casale, Pedro Antonio Ríos Reyna, Evencio Castellanos, Gonzalo Castellanos y Antonio Estévez.

El jueves 25 de noviembre de 1954 en el marco del   Primer Festival de Música Latinoamericana de Caracas, celebrado en la Concha Acústica de Bello Monte, se estrena mundialmente la glosa sinfónica Margariteña. Los directores de esa noche fueron Antonio Estévez, Evencio Castellanos,      Inocente Carreño,        Gonzalo Castellanos y Ángel Sauce, cada uno con una pieza. Los solistas: Flor García, soprano y Antonio Lauro, bajo. Además se contó con la participación de distinguidas agrupaciones corales de Caracas.

Margariteña fue concebida como un homenaje a su tierra natal y es quizás su obra más conocida. El tema principal se inspira en la canción folklórica Margarita es una lágrima, expuesto inicialmente por los violonchelos y luego retomado por la orquesta. Otros temas folklóricos son mostrados a lo largo de la obra, como el Canto del pilón, el Canto de velorio y el tema de Los Tiguitiguitos. La obra en sí, por la utilización de temas tradicionales, desarrollada  en un marco técnico impresionista, se considera como una de las más valiosas del Nacionalismo Musical Venezolano. La partitura fue editada por el Instituto Latinoamericano de Estudios Musicales Vicente Emilio Sojo en 1984.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela estrenó mundialmente la obra y la interpretó en su repertorio más de 82 veces, muchas de ellas con el propio Inocente Carreño como director. También en gira nacional, visitando las principales ciudades del país.

Cuando se celebraron los 25 años de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, el 25 de julio de 1955, en  el concierto se estrenaron las obras premiadas en el Concurso Vicente Emilio Sojo en el Teatro Municipal. Allí Carreño ejecutó su obra Obertura 1.  Un año más tarde, en el Teatro Municipal, presenta y dirige Sinfonía 1. En el 2° Festival Latinoamericano de Música, el 23 de marzo de 1957, en la Concha Acústica de Bello Monte, y bajo la dirección del ucraniano Jascha Horenstein vuelve a escucharse su Obertura 1.

En concierto especial dedicado a los compañeros de la Asociación Musical del Distrito Federal y Estado Miranda, el 2 de julio de 1958, en el Teatro Municipal, con la solista Harriet Serr en el piano, se estrenó la Suite Sinfónica de Inocente Carreño. Días más tarde, el 25 de julio, celebrando el Día de la Ciudad de Caracas, con la dirección del propio compositor y como solista el cornista Alexis Berrocal, se interpreta Concierto para Corno y Orquesta.

El 9 de abril de 1959 en el Teatro Municipal se ejecuta Aguas Crecidas para barítono y orquesta, esa vez bajo la dirección de Primo Casale y Lorenzo Eduardo Herrera como barítono solista. El 11 de diciembre de ese año también en el Teatro Municipal, Carreño dirigiendo a la OSV, se expone su obra Concierto para trompa y cuerdas. Clemente Compans fue el cornista solista.

El 27 de octubre de 1961 bajo la dirección del propio compositor, se estrena Obertura Sinfónica. Ese mismo año, bajo la dirección de Antonio Estévez, se presenta Tres movimientos para orquesta de arcos.

El 24 de noviembre de 1963, Inocente Carreño al frente de la OSV aborda 4 canciones románticas y un poema de ausencia, con poemas del poeta y periodista Manuel Felipe Rugeles. La soprano Fedora Alemán fue la solista. Los poemas son: Yo sembré mi rosal; Mi corazón, callado, te lo entrego; La tarde en que heriste; Como flor de espiga y Giraluna Lejana.

El 29 de junio de 1969 en el Teatro Municipal, con la dirección de Gonzalo Castellanos, Suite Breve para orquesta de cámara de Carreño, con Maurice Hasson como violinista solista, forma parte del repertorio.

El 25 de junio de 1971 Inocente Carreño dirige a la OSV junto a la Coral Filarmónica de Caracas y en el repertorio están: Tres movimientos para orquesta de arcos, Obertura 1, Margariteña y Poema a Carabobo (poesía de Félix Guzmán). Al año siguiente, el 17 de marzo dirige su Obertura 2 al frente de la OSV en un evento en el Centro Ítalo Venezolano.

El 8 de noviembre de 1974, en el Teatro Municipal, con la dirección de Eduardo Rahn y Yolanda Cavalieri como soprano solista, se interpreta Amor, mi Buen amor y Como Flor en la Espiga.

Sinfonietta Satírica se presenta el 25 de julio de 1976 en concierto dedicado al Día de la Ciudad de Caracas en el Teatro Municipal, la OSV una vez más bajo la dirección de Carreño. El repertorio fue exclusivamente de su autoría: Concierto para trompa y orquesta, Obertura Sinfónica 2, Suite Sinfónica 1 y Margariteña. El solista fue el cornista Isaac Hernández.

Otra composición de Carreño se toca bajo su dirección en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 15 de mayo de 1977. Se trata de Música de Película, con la participación de la pianista Harriet Serr.

El 24 de febrero de 1978, en el Teatro Municipal, se estrena mundialmente Obertura Popular de Inocente Carreño, en concierto donde actúa como solista Alirio Díaz. Las Oberturas 1 y 3 fueron parte del repertorio del concierto por el aniversario de nuestra capital, el 25 de julio de 1979. En 1980 la Orquesta Sinfónica de Venezuela visita Panamá y se presenta en el Teatro Nacional con Inocente Carreño como director y la pianista Gioconda Vásquez. Entre sus obras se interpretan Obertura 4 y Margariteña. La gira les lleva también a México y es así como el 25 de mayo, en el Teatro Ohlin Yolizetli, repiten el mismo repertorio.

Un evento realmente impactante fue el celebrado el 22 de octubre de 1982 en el Poliedro de Caracas, para dar inicio al año escolar, Patria y Música auspicia un concierto donde la Orquesta Sinfónica de Venezuela es acompañada por coros conformados por 1920 niños de Educación Básica, bajo la dirección de Isaac Hernández. América Alonso fue la narradora. Se ejecutaron diversas obras corales de Carreño, Lauro y Estévez, así como también Margariteña.

Considero que para mí fue una escuela insuperable el haber estado en la Orquesta Sinfónica de Venezuela y haber aprovechado la presencia de tantos directores importantes: Sergiu Celibidache, Antal Doranti, Heitor Villa-Lobos y Stravinsky, en fin, todos los grandes del siglo. Algo de eso se quedó en mí.

Inocente Carreño en entrevista concedida a Ana María Hernández Guerra en El Universal.

10 de Febrero de 2000.

FOTO OSV INAUGURANDO EL TERESA CARREÑO

Concierto Inaugural de la Sala Ríos Reyna, Teatro Teresa Carreño. La OSV bajo la dirección del maestro José Antonio Abreu.

El día Inaugural de la Sala Ríos Reyna

Uno de los grandes promotores en la construcción del Teatro Teresa Carreño fue el maestro fundador de la OSV, Pedro Antonio Ríos Reyna. La muerte le sorprende prematuramente en Nueva York, sin poder ver su obra realizada. Es por eso que en homenaje a su memoria y a su quehacer incansable por dignificar los espacios culturales y a su querida OSV, la sala mayor del complejo cultura lleva su nombre y es la sede permanente de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Para el concierto inaugural de la Sala Ríos Reyna, el martes 19 de abril de 1983 el maestro José Antonio Abreu toma la batuta de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y dirige Margariteña de Inocente Carreño y la 4ta Sinfonía de Tchaikovsky         .

En fechas posteriores, bajo la dirección de Pablo Castellanos y Eduardo Marturet, Margariteña volvió a escucharse con la OSV por la Gira a Oriente en 1983 y en varios eventos de 1984. Un sincero homenaje se le realizó a Inocente Carreño el 18 de julio de 1986 en la Sala José Félix Ribas del Teresa Carreño, siendo él mismo director, acompañado por Pablo Castellanos y el tenor Ugo Corsetti. Esa noche las melodías de Suite para instrumentos de arcos, El pozo, Canciones venezolanas (Amor mi buen amor, Olga, Yaguarey, Si tus ojos, Pasajero del aire, Poema de la calle sin macadam, Doliente amada y Ave sola), así como también Obertura 1 y Margariteña, volvieron a ejecutarse en el escenario.

Como parte de la Gira Interorquestal, Un mensaje sinfónico para todos (1993), la Orquesta Sinfónica de Venezuela bajo la dirección de Rodolfo Saglimbeni, interpreta La ciudad de los techos rojos de Inocente Carreño, en concierto que contó con la narración de Beatrice Rangel y Claudia Venturini. La locación: Paseo Colón de Puerto La Cruz.

Para la Orquesta Sinfónica de Venezuela, ahora que se celebra su 85 Aniversario, es importante hacer este recuento de una figura cardinal en su amplia y rica trayectoria artística.  Más de 200 veces se han interpretado las obras del maestro Inocente Carreño y siempre es un orgullo volver a reencontrarnos con un músico venezolano, de actuar sencillo y sonrisa afable, que sigue brindándonos su pasión por la música.

#TRIVIA85ANIVERSARIOOSV: Participen por premios leyendo nuestro blog sinfonicadevenezuela.com y respondiendo preguntas sobre la semblanza correspondiente. Iniciamos con Inocente Carreño. Actívense! Lean! Compartan! Sean parte de nuestra celebración aniversaria. Aquí están las preguntas:

  • Cuántas obras estrenó Inocente Carreño con Orquesta Sinfónica de Venezuela?
  • Cuáles obras de Inocente Carreño estrenó Orquesta Sinfónica de Venezuela?
  • Cuál orquesta estrenó Margariteña de Inocente Carreño en Venezuela?
  • Cuántas veces dirigió Inocente Carreño a Orquesta Sinfónica de Venezuela?
  • Por cuántos años y en qué puesto como músico estuvo Inocente Carreño con Orquesta Sinfónica de Venezuela?

Puede enviar sus respuestas a redessociales@sinfonicadevenezuela.org. Los esperamos!

#TRIVIA85ANIVERSARIO

Lee, actívate y participa! Conoce a tu OSV

Celebrando nuestro #Aniversario85OSV iniciamos una serie de actividades en redes sociales para activarlos. #Trivia85Aniversario versará sobre nuestros músicos próceres, compositores, directores y solistas que han contribuido sobremanera a elevar a la primera orquesta sinfónica creada en nuestro país, la Orquesta Sinfónica de Venezuela, al sitial de honor que hoy ostenta.
Participen por premios leyendo nuestro blog sinfonicadevenezuela.com y respondiendo preguntas sobre la semblanza correspondiente. Iniciaremos con Inocente Carreño el lunes 26 de enero. Actívense! Lean! Compartan! Sean parte de nuestra celebración aniversaria.
Pendientes en nuestras redes en Facebook y Twitter. Estas son las preguntas a contestar. ¡Facilísimo!

  • Cuántas obras estrenó Inocente Carreño con Orquesta Sinfónica de Venezuela?
  • Cuáles obras de Inocente Carreño estrenó Orquesta Sinfónica de Venezuela?
  • Cuál orquesta estrenó Margariteña de Inocente Carreño en Venezuela?
  • Cuántas veces dirigió Inocente Carreño a Orquesta Sinfónica de Venezuela?
  • Por cuántos años y en qué puesto como músico estuvo Inocente Carreño con Orquesta Sinfónica de Venezuela?

Puede enviar sus respuestas a redessociales@sinfonicadevenezuela.org.

foto OSV MATRIZOSV siempre contigo! 85 Aniversario comprometidos con Venezuela

El 1° de febrero se reinicia la temporada de conciertos 2014-2015

Orquesta Sinfónica de Venezuela estrena obras de compositores venezolanos en In Memoriam 2015

El 2015 llega para la Orquesta Sinfónica de Venezuela –Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación desde 1980- colmado de actividades enmarcadas en un aniversario muy especial: sus 85 años de trayectoria ininterrumpida, liderando el movimiento sinfónico venezolano y latinoamericano.

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Prensa OSV. El 2015 llega para la Orquesta Sinfónica de Venezuela –Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación desde 1980- colmado de actividades enmarcadas en un aniversario muy especial: sus 85 años de trayectoria ininterrumpida, liderando el movimiento sinfónico venezolano y latinoamericano.

El reinicio de la temporada comienza con el concierto In Memorian 2015 el próximo domingo 1° de febrero a las 11 a.m., cuando bajo la batuta del maestro Alfredo Rugeles, nos reencontremos con el público caraqueño para presentar este evento organizado anualmente por Espacio Anna Frank con motivo del Día Internacional de la Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto, cuya significación este año cobra singular relevancia por cumplirse 70 años de la Liberación del campo de exterminio de Auschwitz.

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En esta oportunidad, Espacio Anna Frank convocó a los compositores venezolanos Alfredo Rugeles, Diana Arismendi, Ricardo Teruel e Icli Zitella, para que crearan cuatro obras inéditas, las cuales conjugan las sonoridades habituales de la orquesta sinfónica con recursos tecnológicos, instrumentos no tradicionales como el Shofar y las voces de solistas; todo lo cual, sin duda, sorprenderá al público asistente por su calidad y novedad.

Recae en la Orquesta Sinfónica de Venezuela, con gran orgullo, el estreno mundial de Oración para clamar por los oprimidos, para orquesta y mezzosoprano, de Alfredo Rugeles; In memoriam, para soprano, narrador y orquesta sinfónica, de Diana Arismendi; Agujeros en el alma (2014), para orquesta sinfónica y sonidos grabados, de Ricardo Teruel; y Shuvá Adonai et shevitenu, para orquesta sinfónica, de Icli Zitella. Los solistas invitados para este significativo concierto son la soprano Sara Catarine, la mezzosoprano, Jessica Colmenares, el actor Luigi Sciamanna y el violinista Dmitri Pylenkov.

foto OSV MATRIZ

Como siempre, la Orquesta Sinfónica de Venezuela le extiende a todo su público una cordial invitación para que disfruten de un evento de gran calidad, donde podrán apreciar música contemporánea del más alto nivel, compuesta muy especialmente para una fecha que guarda significado mundial por el respeto de los derechos humanos fundamentales.

La cita es en el Teatro del Colegio María Auxiliadora, ubicado en la tercera avenida de Altamira, entre sexta y séptima transversal (diagonal al Altamira Tennis Club), a las 11 am. Como siempre, será un evento de entrada libre, y el público podrá retirar sus boletos a partir de las 9 am en la entrada del Teatro.

Ese día se contará con un dispositivo especial de seguridad para que los asistentes puedan estacionar su vehículo en las inmediaciones del colegio y para que aquellos que prefieren asistir sin vehículo puedan trasladarse en unidades de transporte público desde las inmediaciones de la Plaza Francia de Altamira.

Este importante evento ha sido posible gracias al apoyo de la Dirección de Cultura de la Unión Israelita de Caracas, el Comité Venezolano Yad Vashem y las Embajadas de Alemania, Italia, Argentina y Austria.

GENERACIÓN PROTAGONISTA: LUIS CALCAÑO DÍAZ

ProtagonistaOSV

Prócer de la Orquesta Sinfónica de Venezuela

LUIS CALCAÑO DÍAZ: INGENIERO Y MÚSICO, UNA VIDA DEDICADA A UNA PASIÓN

La Orquesta Sinfónica de Venezuela cumple 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que lucharon por darle una continuidad en el tiempo. Hombre inteligente y aplicado, Luis Calcaño Díaz, destacó como ingeniero, cartógrafo y a la par como violista. Fue uno de los más interesados en la conformación de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en 1930. Su legado, un amor intenso por la música y un profesionalismo ejemplar, nos queda hoy, como guía para quienes conforman la gran familia OSV.

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Evelyn Navas Abdulkadir. Prensa OSV. Luis Calcaño Díaz nació en Caracas el 23 de octubre de 1907. Sus padres fueron Luis Calcaño Sanabria y María Antonia Díaz Castro. Su hermano fue Francisco Calcaño Díaz. Sus antepasados llegaron a América proveniente de Génova, Italia, en la primera mitad del Siglo XIX. Una parte de la familia se radicó en Venezuela y la otra, en Argentina.

Luis Calcaño Sanabria les inculcó a sus hijos pasión por el estudio y la música y los educó bajo un sistema estricto de disciplina y orden. El Maestro Luis Calcaño estudió violín y viola desde los 7 años de edad. Recibió clases de instrucción musical con el Maestro Vicente Emilio Sojo y de armonía y contrapunto con el Maestro Juan Bautista Plaza en la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas, hoy Escuela de Música José Ángel Lamas.

Hacia 1930 egresa de la Universidad Central de Venezuela como Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas, título con el cual se acreditaban los ingenieros civiles en aquel entonces. Llegó a formar parte del cuerpo de ingenieros del Ministerio de Obras Públicas desde 1936 y fue Jefe de División en la Dirección de Cartografía Nacional, hoy Instituto Geográfico Simón Bolívar, encargándose del levantamiento de los mapas nacionales. También se desempeñó como docente en Astronomía y Cartografía durante diez años, en su propia Alma Mater, la Universidad Central de Venezuela. Llegó a componer la música para Canto a Venezuela, Himno a la Cartografía Nacional. La letra es de J. B. Domínguez.

Su pasión por la música corrió a la par de su desarrollo como ingeniero y cartógrafo. El maestro Luis Calcaño Díaz fue uno de los personajes más influyentes para involucrar a su maestro, Vicente Emilio Sojo, en la creación de la Orquesta Sinfónica Venezuela en 1930. Tocó el violín y la viola en las filas de la recién creada OSV, prefiriendo la ejecución de la viola durante su permanencia en la institución.

Con su gran capacidad organizativa, se involucró de lleno en la gestión de la Orquesta Sinfónica Venezuela, siendo el vicepresidente de la primera Junta Directiva de la Sociedad Orquesta Sinfónica de Venezuela.

La primera orquesta sinfónica de nuestro país fue la Orquesta de la Unión Filarmónica de Caracas, activa desde 1922 hasta 1929, bajo la dirección de su fundador, Vicente Martucci. No sobrevivió por falta de recursos económicos. Los músicos que acompañaron a Martucci en este primer emprendimiento sinfónico mantuvieron el interés y otros músicos, entre ellos, Luis Calcaño Díaz, se unieron con el propósito de establecer una ‘Orquesta Filarmónica’ nueva. Entre finales de 1929 y los primeros días de enero de 1930, serían Ascanio Negretti Vasconcellos, Luis Calcaño Díaz y Simón Álvarez, quienes conversarían con el maestro Vicente Emilio Sojo para comunicarle la intención de unificar a los músicos, incluyendo al Maestro Martucci. Sojo en un principio se manifestó reacio –tal como llegó a referir en persona- porque no disponía de tiempo para los trabajos de director. Finalmente aceptó.

El 15 de enero de 1930 nace finalmente la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela, cuando se reúnen 29 ilustres y visionarios músicos en la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas, hoy Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, convocados por Vicente Emilio Sojo, para establecer los que serían los cimientos de la institución musical más firme en toda la historia musical de Venezuela hasta la fecha, la orquesta sinfónica más antigua y con mayor actividad ininterrumpida del continente americano (Suramérica y Centroamérica).

Luis Calcaño Díaz, como músico activo, llegó a tocar la viola en la primera orquesta de planta de la emisora Broadcasting Caracas, luego Radio Caracas Radio.

De su carácter se conoce su intensa dedicación al estudio y su férrea disciplina. Era un hombre sencillo y humilde en su proceder, no pretendía figurar ni hacer alardes. Siempre estuvo muy dedicado a sus dos carreras. Como compositor, se conoce que solía levantarse muy temprano en la madrugada para estudiar y componer, y esa voluntad le permitió adquirir los conocimientos de la fuga, de las formas musicales y de la instrumentación. Llegó a componer varias obras para que su propia orquesta, la Orquesta Sinfónica Venezuela, las ejecutara.

En 1946, el maestro Calcaño Díaz estrena Andante, parte de una obra sinfónica que no concluyó y un año más tarde, el Nocturno Modo Dórico, obra con la que participa en el Premio Nacional de Música, obteniendo la mención de honor. En 1951 la gran pianista Harriet  Serr estrenó la obra Preludio y Nocturno para piano del maestro Calcaño Díaz. También compuso y estrenó con la OSV su poema sinfónico Tamare.

Fantasía Sinfónica, compuesta en 1951 fue estrenada por la OSV bajo la batuta Ángel Sauce, maestro fundador de la OSV también. Esa amistad de años se expresó creativamente a través del Cuarteto Calcaño-Sauce, integrado por el maestro José Antonio Calcaño (violoncello), Ángel Sauce (violín), Adda Elena de Sauce (violín) y el propio Luis Calcaño (viola).

El 25 de julio de 1954 en el Teatro Municipal se estrenaron tres obras: Cantata Criolla del maestro Antonio Estévez; Antelación e Imitación Fugaz, del maestro Gonzalo Castellanos y América de Luis Calcaño, tres obras ganadoras del Concurso Vicente Emilio Sojo, donde Calcaño obtuvo Medalla de Oro y Diploma de Honor.

Casado con Mary Monagas, tuvo 4 hijos. En 1967 sufre una hemiplejia y fallece al año siguiente en 1968. Sus familiares cuentan que en su etapa final, nunca apartó su instrumento de su cama, aunque ya no lo ejecutaba.

Luis Calcaño Díaz es considerado hoy Prócer de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Su legado como músico y como compositor es único, ejemplo para las nuevas generaciones de músicos en nuestro país.

Fuentes consultadas: Archivo de la Orquesta Sinfónica de Venezuela e Investigación del profesor Alejandro Ramírez, violinista – violista, Presidente de la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela período 1991-2010.

GENERACIÓN PROTAGONISTA: ASCANIO NEGRETTI VASCONCELLOS

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Prócer de la Orquesta Sinfónica de Venezuela

 ASCANIO NEGRETTI VASCONCELLOS: PRIMER CONCERTINO DE LA OSV

La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, fue producto de la ardua labor de músicos como el Maestro Ascanio José Negretti de Vasconcellos, quienes dieron todo de sí por establecerla y consolidarla como La Pionera. Conocido como el niño prodigio de su época, con una carrera musical deslumbrante, violinista de gran maestría, fue el primer Concertino de nuestra institución. Su legado ha inspirado a los actuales músicos que conforman la OSV y a la generación musical de nuestra época, pues Ascanio Negretti escribió con letras de oro la historia de la música académica en Venezuela.

ascanio negretti vasconcellos

Ascanio Negretti, niño prodigio de su tiempo

Evelyn Navas Abdulkadir. Prensa OSV. Ascanio José Negretti Vasconcellos nació en Caracas el 4 de febrero de 1897. Hijo del Dr. Ascanio I. Negretti Barceló (abogado de origen corso) y Adelaida Almeida Crespo de Vasconcellos. Tuvo un hijo, Carlos José Negretti Vasconcellos. Se le conoce como cofundador de la Orquesta Sinfónica Venezuela en 1930 y un año más tarde participó en la fundación del Ateneo de Caracas.

Para la fecha en que se empieza a gestar la Orquesta Sinfónica Venezuela, el maestro Ascanio José Negretti Vasconcellos ya estaba de regreso en el país, con el orgullo de haberse ganado el primer premio de violín en el Conservatorio de París. De su padre hereda el apellido Negretti y de su abuela, el segundo apellido de origen brasilero, siendo el padre de ésta Ministro Plenipotenciario del Brasil en Venezuela.

Desde muy pequeño se le consideró un niño prodigio. A la edad de 6 años era un violinista consumado, fue acreedor a una beca por el monto de cuatrocientos bolívares mensuales (Bs.400, 00) por parte del General Juan Vicente Gómez quien, “animado de patriótico celo…” según reza la Gaceta Oficial, reconoce su talento, la cual le permitió viajar a Europa donde continuó sus estudios.

La prensa francesa de su tiempo lo elogió como prodigio y la prensa suramericana se deshacía en elogios. En un artículo se leyó lo siguiente sobre su talento: “Ascanio Negretti Vasconcellos…a la edad de 6 años ya es un violinista consumado y un compositor en posesión de recursos de su arte. La prensa suramericana ha consagrado su talento precoz en artículos elogiosos donde se remarca el siguiente apelativo: UN NUEVO MOZART. Las dotes verdaderamente extraordinarias de este pequeño prodigio nos incitan a aceptar buenos augurios”.

El niño Ascanio compuso una pieza para violín que fue luego instrumentada por el Maestro Pedro Elías Gutiérrez (compositor de “Alma Llanera”) e interpretada en la Plaza Bolívar en una retreta sabatina.

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Entusiasta promotor de la OSV

La primera orquesta sinfónica de nuestro país fue Orquesta de la Unión Filarmónica de Caracas, activa desde 1922 hasta 1929, bajo la dirección de su fundador, Vicente Martucci. No sobrevivió por falta de recursos económicos. Los músicos que acompañaron a Martucci en este primer emprendimiento sinfónico mantuvieron el interés y otros músicos, entre ellos, Luis Calcaño Díaz, se unieron con el propósito de establecer una ‘Orquesta Filarmónica’ nueva. Entre finales de 1929 y los primeros días de enero de 1930, serían Ascanio Negretti Vasconcellos, Luis Calcaño Díaz y Simón Álvarez, quienes conversarían con el maestro Vicente Emilio Sojo para comunicarle la intención de unificar a los músicos, incluyendo al Maestro Martucci. Sojo en un principio se manifestó reacio –tal como llegó a referir en persona- no disponía de tiempo para los trabajos de director.

El 15 de enero de 1930 nace finalmente la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela, cuando se reúnen 29 ilustres y visionarios músicos en la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas, hoy Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, convocados por Vicente Emilio Sojo, para establecer los que serían los cimientos de la institución musical más firme en toda la historia musical de Venezuela hasta la fecha, la orquesta sinfónica más antigua y con mayor actividad ininterrumpida del continente latinoamericano.

Vicente Emilio Sojo y Vicente Martucci figuraron como directores principales y el maestro Ascanio Negretti Vasconcellos fue nombrado Primer Concertino de la Orquesta Sinfónica Venezuela, cargo relevante pues en la orquesta moderna el concertino es el violinista sentado en el primer atril justamente a la izquierda del director. El público suele identificarlo fácilmente ya que antes de comenzar el concierto éste se para frente a la orquesta y pide al Oboe Solista que entone el “LA “, nota con la cual se afinan todas las secciones. Es el responsable de ejecutar los deseos del director en toda materia técnica tal como marcar las arcadas y otras indicaciones en las partes de la sección de cuerdas. También es el responsable de tocar los solos correspondientes y en alguna oportunidad, por ausencia del director, de dirigir el ensayo o concierto. Le pertenece a él también la tarea de convocar y dirigir los ensayos o talleres por secciones de la orquesta.

No sólo fue Concertino, sino también llegó a interpretar como solista. En los registros históricos figura un volante contentivo de la promoción de un concierto donde el maestro Negretti Vasconcellos interpreta el Concierto de Max Bruch Op. 26 y los ‘Aires Gitanos’ de Sarasate. Nos llama la atención una nota al borde inferior que reza: “No se suspende la función por lluvia”. Como quien dice, el concierto se realizaría contra viento y marea.

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La influencia de Ascanio Negretti fue inmensa y valorada entre los músicos de su generación

En 1939 fue nombrado director de la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas, hoy Escuela de Música “José Ángel Lamas”, en la cual también ejerció la docencia como profesor de violín, preocupándose muy especialmente en fomentar el estudio de la música de cámara como medio de alcanzar mejores niveles de calidad interpretativa a través de grupos instrumentales. Presumimos que al adquirir esa nueva responsabilidad administrativa y pedagógica el Maestro Negretti se retira de la OSV, ya que no tenemos registro de su participación en la orquesta a partir de ese momento.

En 1935 el violinista Ascanio Negretti descubrió en los sótanos de la Escuela de Música y Declamación una gran cantidad de manuscritos musicales de la colonia. El hallazgo resultó de primera importancia ya que hasta el presente constituye el archivo más grande y completo que existe de música colonial venezolana. De inmediato Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza se interesaron por el material aunque no disponían del tiempo necesario para avocarse al estudio y la reconstrucción de las viejas partituras.

La muerte sorprende prematuramente a Ascanio José Negretti Vasconcellos el 30 de agosto de 1949. Una grave enfermedad se lleva a este paladín de la música académica en nuestro país. Hombre culto, poligloto y afable. Considerado por el  musicólogo venezolano Rhazés Hernández López como: “…uno de los más entusiastas propulsores de la idea (la creación de la ORQUESTA SINFÓNICA VENEZUELA); su vasta cultura musical y humanística, su experiencia de medios superados fueron propicios para el nacimiento de la orquesta…conocedor a fondo de toda la problemática del arte y a quien tratamos siempre con el fin de escuchar de su palabra valiosas informaciones…de suma utilidad en nuestros estudios musicales”.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela en su 85 aniversario sigue rindiendo tributo a quien con honor y gloria exaltó al movimiento orquestal sinfónico venezolano.

Fuentes consultadas: Archivo de la Orquesta Sinfónica de Venezuela e Investigación del profesor Alejandro Ramírez, violinista – violista, Presidente de la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela período 1991-2010.

Historia OSV

El 15 de enero de 1930 nace el movimiento sinfónico profesional en nuestro país

ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA: 85 AÑOS PROTAGONIZANDO LA HISTORIA MUSICAL DE VENEZUELA Y DE AMÉRICA LATINA

La Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) inicia este 2015 con un aniversario muy especial. Con ánimo renovado y espíritu firme, la pionera en el movimiento sinfónico nacional y latinoamericano, exalta esta fecha tan importante en la historia musical de nuestro país. Fecha en la que también se conmemora el Día del Maestro, celebramos por partida doble, pues desde su fundación la OSV estuvo bajo el mando de profesores, notables músicos dedicados exclusivamente a la enseñanza de las generaciones que luego rindieron grandes frutos. Ese legado docente sigue siendo hoy una de las máximas prioridades en la OSV, pues todos sus músicos son dedicados profesores que siguen sembrando la pasión por la música en nuestros jóvenes, trabajando con abnegación, profesionalismo y mística.

Sojo, Orfeon Lamas y OSV

Maestro Vicente Emilio Sojo dirigiendo al Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica Venezuela, ambas instituciones creadas bajo su liderazgo en 1930

Evelyn Navas Abdulkadir. Prensa OSV. A partir de 1930 se inició un período muy fructífero para los músicos más valiosos de su época, sobre todo para los jóvenes que concretaron todos sus sueños cuando se reúnen en los primeros días de enero para los ensayos de la que sería luego la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela, actualmente conocida como Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Durante la década de 1920 existió la Unión Filarmónica de Caracas (1922-1929), pero clausuró su actividad por falta de recursos económicos para su subsistencia. Aún así los músicos, dirigidos por el maestro Vicente Martucci, seguían interesados en tener una institución sólida. Compartiendo el interés con otros músicos colegas, pidieron a los maestros Ascanio Negretti Vasconcellos, Luis Calcaño Díaz y Simón Álvarez que se reunieran con el maestro Vicente Emilio Sojo y con su apoyo conformar la nueva orquesta sinfónica.  Aunque el maestro Sojo se negó en primera instancia, por falta de tiempo para ‘realizar  trabajos de director’, terminó accediendo.

Es así como en los primeros días de enero de 1930 empiezan a realizarse los primeros ensayos y luego el 15 de enero de 1930, 29 músicos –aproximadamente, según consta en los registros históricos de la OSV- se reúnen en la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas, hoy Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, convocados por el maestro Vicente Emilio Sojo, para establecer los que serían los cimientos de la institución musical más firme en toda la historia orquestal de Venezuela hasta la fecha, la orquesta sinfónica más antigua y con mayor actividad ininterrumpida del continente latinoamericano.

Muchos de los músicos fundadores venían de la Banda Marcial de Caracas (la institución musical más antigua de Venezuela con 150 años de historia) y de otras instituciones vigentes a esa fecha, así como de la extinta Unión Filarmónica de Caracas, fundada en 1922 por el propio Vicente Martucci, con una existencia de sólo 7 años. Sus integrantes pasaron a conformar parte del grupo que el 24 de junio de 1930 intervendrían en el Teatro Nacional en el concierto inaugural de la nueva y definitiva agrupación orquestal denominada Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela, hoy Orquesta Sinfónica de Venezuela, La Sinfónica, La Venezuela, como llegó a ser conocida y querida por el público. Vicente Martucci dirigió la primera parte del concierto inaugural y compartió ese año la dirección con Vicente Emilio Sojo.

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Vicente Martucci y Vicente Emilio Sojo

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Caracas en 1930

Entre los músicos fundadores contamos con el siguiente plantel: DIRECTORES: Vicente Martucci, Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza. VIOLINES: Ascanio Negretti Vasconcelos (concertino), Pedro Álvarez, Antonio Ríos Reyna, Francisco Delgado Albornoz, Mario García, Roger Leal, Miguel León Rivero, Ángel Sauce, y Pedro Monasterios. VIOLAS: Luis Calcaño Díaz, Oscar Grünwald, Maximiliano Ochoa y César Travieso. CELLOS: Carlos Áñez, Antonio Oyón (cello/ bajo) y Andrés Áñez (cello/bajo). BAJO: Juan Manuel Tovar. FLAUTA: Simón Álvarez. OBOE: Antonio Buraglia. CLARINETES: Oreste Denti y Pedro Antonio Urea. CORNO: Valeriano Blanco. FAGOT: César Guzmán. TROMPETA: Federico Ayesta. TROMBÓN: José Dolores y PERCUSION: Abel León.

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Juan Bautista Plaza

La creación de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en 1930 guarda una importancia histórica de verdadero peso en la cultura musical de nuestro país: ese mismo año y por iniciativa del propio maestro Vicente Emilio Sojo nace el Orfeón Lamas. También se produce una verdadera revolución en el campo de la composición cuando músicos veteranos y jóvenes se unen para escribir musicalmente una época de oro para nuestro país.

Nombres como José Antonio Calcaño, Miguel Ángel Calcaño, Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Moisés Moleiro, Juan Vicente Lecuna, Emilio Calcaño Calcaño, Francisco Esteban Caballero y Ascanio Negretti Vasconcelos, resaltan en ese período por ser grandes próceres de la música. Muchos de ellos, ligados desde un principio a la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

En 1936, el maestro Vicente Emilio Sojo es nombrado director de la Escuela de la que surgirá  la primera generación de compositores en 1944. La existencia y el desarrollo de dos instituciones fundamentales para el perfeccionamiento y difusión de la música está vinculada a su actuar diligente: el Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica Venezuela. Bajo su enseñanza se formaron 3 generaciones de compositores, contribuyendo sobremanera a crear la escuela moderna de música venezolana.

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Maestro ejemplar: Vicente Emilio Sojo, Prócer Musical de Venezuela

Seguramente el maestro Vicente Emilio Sojo fue muy consciente desde el principio que una orquesta sinfónica no podía sobrevivir con el aporte inicial de sus propios músicos. Más que por el  amor al  arte,  la institución debía ser capaz de obtener ingresos propios, bien sea por el aporte de empresas públicas, privadas y hasta del mismo gobierno, así como de la taquilla. Entre 1930 y 1947, el propio maestro Sojo se dio a la tarea de lograr  la estabilización económica de la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela. Con los recursos en mano, se marcó como prioridad la profesionalización de los músicos, permitiendo el ingreso de músicos extranjeros de altísimo nivel, para completar la formación inicial de los músicos existentes a la fecha. Muchos  de  esos  maestros  se  quedaron  en  nuestro  país, haciendo vida, creando familias, dando clases a la par de su labor en La Sinfónica. Ellos formaron a las generaciones de músicos que hoy lideran en la OSV y en otras tantas instituciones musicales de renombre.  Desde 1947 la OSV cuenta con el apoyo y patrocinio del Ministerio de Educación, hoy Ministerio del Poder Popular para la Educación.

Con los años y bajo el mando del maestro Vicente Emilio Sojo, de la formación inicial de 30 músicos pasamos a 100 músicos. La Orquesta Sinfónica de Venezuela marcó un hito histórico con su creación y ha mantenido el nivel de excelencia, calidad y compromiso de aquel primer concierto inaugural el 30 de junio de 1930. Los estatutos iniciales siguen guiando a la generación actual, siempre confiados en Venezuela y en dar lo mejor de nosotros mismos a los venezolanos.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela marcó un hito histórico con su creación y ha mantenido el nivel de excelencia, calidad y compromiso  de  aquel  primer  concierto  inaugural  el  30  de  junio  de  1930. Actualmente la Orquesta Sinfónica de Venezuela cuenta con un plantel de 80 músicos profesionales, una plantilla renovada con los mejores talentos juveniles y veteranos, comprometidos con la excelencia y la calidad, en todos los sentidos, y un profundo amor por Venezuela.

OSV EN CONCIERTO 1

 

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