Próceres OSV: Orfeón Lamas

#85ANIVERSARIOOSV

Fundado por la Generación de Próceres de OSV

 ORFEÓN LAMAS: GÉNESIS DEL MOVIMIENTO CORAL VENEZOLANO

La Orquesta Sinfónica de Venezuela cumple 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que lucharon por darle una continuidad en el tiempo. La incansable tarea del maestro Vicente Emilio Sojo, como elemento aglutinante de toda una generación de músicos virtuosos que fundaron la OSV, por legarle al país una orquesta sinfónica de alto nivel, le llevó también a fundar el Orfeón José Ángel Lamas en 1930. En esta semblanza presentamos la historia de esta icónica institución.

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Bajo la mirada atenta del Maestro Vicente Emilio Sojo

Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV. La inquietud musical de los maestros fundadores de la Orquesta Sinfónica de Venezuela fue imparable. Eran además de músicos intérpretes, destacados compositores y directores de orquesta muy talentosos, amantes del movimiento coral y fueron sobre todo, profesores de tiempo completo. Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Eduardo Calcaño, José Antonio Calcaño y Moisés Moleiro, fundaron el Orfeón José Ángel Lamas, conocido simplemente como Orfeón Lamas, la primera agrupación de canto polifónico constituida en el país y la más importante de la época contemporánea por su trascendencia histórica. Su nombre hace honor al compositor colonial más prolífico de Venezuela. También fue conocido como el Orfeón Primado de la República, su fundación se considera el inicio de la llamada Escuela Nacionalista.

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José Ángel Lamas

Cosacos para inspirarse

En febrero de 1928 se presentó en Venezuela el Coro de Cosacos del Don, bajo la dirección del compositor ruso Sege Jaroff. La idea prendó en Isaac Capriles para conformar una agrupación polifónica. La agrupación rusa estaba formada por antiguos oficiales del Ejército Imperial Ruso, tras la derrota frente al Ejército Rojo en Crimea. Debutaron en Viena en 1923. Jaroff recorrió el mundo hasta la década de 1950. Solían vestirse de  cosacos, cantaban a capella un repertorio de música sacra y popular rusa, y hasta llegaron a efectuar danzas en sus programas.

Para nuestros músicos se incendió una chispa creativa. Un año más tarde en el Teatro Municipal de Caracas, Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Eduardo Calcaño, José Antonio Calcaño y William Werner, crearon una parodia de la agrupación rusa, y vestidos como ucranianos, usando máscaras y barbas postizas, interpretando canciones compuestas por ellos mismos.

El público caraqueño quedó encantado con tal ocurrencia de personajes serios, músicos comprometidos con las bellas artes y con tan buenas voces, armónicamente acopladas. Fueron aplaudidos a rabiar. Así que pronto les vino la seriedad y crearon una verdadera agrupación musical. La idea de Isaac Capriles derivó luego en la fundación de Orfeón Lamas, la cuna del movimiento coral venezolano.

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Voces venezolanas en concierto

La casa de José Antonio Calcaño sirvió para los primeros ensayos en marzo de 1929. Al principio interpretaron piezas folclóricas de compositores venezolanos. Enseguida se añadieron nuevos integrantes, incluyendo mujeres, hasta alcanzar un grupo de sesenta voces.

El primer concierto fue el 15 de julio de 1930, en la celebración del 339° Aniversario de la Fundación de Estudios Musicales, en el Teatro Nacional de Caracas bajo la dirección de Sojo y Calcaño. En esta primera aparición pública con 58 voces, las mujeres estuvieron vestidas de blanco y los hombres de negro, y se llegó a interpretar muy especialmente, el Himno Nacional, además de las obras de la Escuela de Santa Capilla y composiciones sacras de músicos coloniales transcritas y hasta completadas por Plaza, Calcaño, Moleiro y Sojo, entre las que se destaca la Misa en Re de José Ángel Lamas.

El 31 de marzo de 1933 se presentó el Orfeón Lamas con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Cinco años más tarde viaja a Colombia como delegación invitada para las celebraciones de los 400 años de la ciudad capital, Bogotá.

Los maestros fundadores de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y del Orfeón Lamas utilizaron el repertorio de temas cortos y seculares de carácter nacionalista, lo que constituyó la formación de El Nacionalismo, o Escuela Nacionalista de Composición, un movimiento muy prolífico y rico en piezas que se conservan actualmente en los archivos de la OSV, orquesta sinfónica para la cual fueron compuestas piezas particularmente.

Las primeras composiciones de este organismo fueron para voces masculinas y habían sido escritas para la parodia de la coral rusa en febrero de 1928. Con el tiempo se añadieron temas de voces mixtas.

El repertorio del Orfeón Lamas creció rápidamente cuando otros autores comenzaron a crear obras análogas, destacándose los temas folclóricos y los madrigales. La popularidad del Orfeón generó un movimiento coral en Venezuela que llevó a la fundación de otras organizaciones similares, incluyendo el Orfeón Universitario de la UCV en 1943.

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Hasta 1960 el maestro Vicente Emilio Sojo elevó su batuta para dirigir los conciertos del Orfeón Lamas. Llegó a ser una verdadera costumbre ir a los eventos donde el Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica de Venezuela recreaban al público caraqueño, en especial en los días previos a Semana Santa, con la mejor música escogida del amplio repertorio sacro nacional e internacional.

Entre las obras estaban, por nombrar algunas: Jaculatoria a Jesús Crucificado de Juan de la Cruz Carreño; Stabat Mater Dolorosa y Salve Regina de Juan Manuel Olivares; Misa en Re Mayor: GloriaMisa en Re Mayor: Kyrie, Misa en Re Mayor: Credo, Improperio (Popule Meus), Taedet animam mean y O, María de José Ángel Lamas: La oración en el huerto, Tristis est, Réquiem a 4 voces y orquesta, e In Monte Oliveti de Cayetano Carreño; Pésame a la Virgen y Salve a 4 voces y orquesta de Juan José Landaeta; Misa en Re mayor de José Antonio Caro de Boesí; Sinfonía 8: minueto y allegro finalObertura 10 y Canción al Sacramento de Juan Meserón; Pésame a la Virgen y  Qualis Est de Pedro Nolasco Colón, y una infinidad de muchas otras más.

Los conciertos se daban en el Teatro Nacional y en Teatro Municipal de Caracas. Cuando se inaugura la Concha Acústica de Bello Monte, con el nombre de Anfiteatro José Ángel Lamas, la Orquesta Sinfónica de Venezuela ofrece el concierto inaugural. El Orfeón Lamas actúa bajo la dirección del maestro Vicente Emilio Sojo. La fecha: 19 de marzo de 1954 y el programa constó del siguiente repertorio: Música Colonial Venezolana bajo la dirección del propio Sojo, luego en la segunda parte, el director invitado fue Wilhelm Furtwängler, director de orquesta y compositor alemán quien fue considerado como uno de los más importantes del siglo XX, con el siguiente repertorio: Concerto Grosso Op. 6 Nº 10 de Händel, Don Juan de R. Strauss, Obertura de “Tannhäuser” de  Wagner.

El Orfeón Lamas tuvo unos inicios difíciles para sustentarse económicamente luego de su fundación. Al principio fue apoyado financieramente por el gobierno de Juan Vicente Gómez y luego por el Ministerio de Instrucción Pública. Organizaciones privadas también colaboraron para su sostenimiento, como la estación de radio 1BC (Grupo RCTV) y el equipo de béisbol Magallanes que en una oportunidad les donó las entradas de un partido.

Génesis del expresivo y fuerte movimiento coral que con orgullo exhibimos hoy, el Orfeón Universitario cantó por última vez en 1960, bajo la batuta del propio maestro Sojo, año en que se disuelve. Su legado es trascendente. Para la Orquesta Sinfónica de Venezuela, el canto coral está ligado de manera entrañable en su constitución como institución musical, incluso muchos de sus músicos también fueron miembros del Orfeón Lamas como el cellista Héctor Toro y los percusionistas Leopoldo Billings y Antonio Lauro, por mencionar algunos. Por eso nuestro aprecio a los artistas que con su voz nos llenan de orgullo en Venezuela y en el mundo.

Generación Orgullo: Felipe Izcaray

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#85ANIVERSARIOOSV

FELIPE IZCARAY: UNA BATUTA QUE VALE ORO PARA LA OSV

La Orquesta Sinfónica de Venezuela cumple 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que lucharon por darle una continuidad en el tiempo. Felipe Izcaray fue director asociado de la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) entre 1987 y 1991, en una época difícil para la institución. Su amor por la OSV nació desde que nos vio por primera vez en concierto, soñando con algún día pertenecer a la primera orquesta profesional del país. Un anhelo que se concretaría con el tiempo, aquí les contamos cómo nació la relación entre La Venezuela y este director que ha puesto el nombre de nuestro país en alto, con orgullo.

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Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV. Para 1985 el caroreño Felipe Izcaray había dirigido a la mayoría de las orquestas profesionales y juveniles de nuestro país. Sólo una le había sido esquiva, una a la que conocía bien, pues desde su llegada a Caracas (a mediados de los años 60, para cumplir estudios de Sociología en la Universidad Central de Venezuela) asistió regularmente a los conciertos, y hasta los ensayos, de la primera orquesta sinfónica creada en nuestro país. Nacería un amor profundo por una institución de vanguardia y con una profunda tradición histórica. Con el tiempo, vencería su altivez y le conquistaría para llegar a convertirse en uno de los suyos, como director asociado.

A Felipe Izcaray siempre le fascinó la dirección orquestal y recuerda vívidamente como si fuese hoy ese primer encuentro con nuestra institución: “Cuando vivía en las residencias de la UCV, me iba todas las mañanas a ver los ensayos de la Sinfónica Venezuela. El 5 de Noviembre de 1967 –hace exactamente 47 años- asistí como público a mi primer concierto sinfónico en vivo, la OSV en el Aula Magna bajo la excelente batuta de Gonzalo Castellanos Yumar, quien se estrenaba ese año como titular. Aún guardo el programa de mano. Me atrajo a ese concierto el que se incluía El Aprendiz de Brujo de Dukas, junto a la Suite Water Music de Handel/Harty, la Petite Suite de Albert Roussell, y el Concierto No. 1 de Paganini con el violinista Maurice Hasson de solista. Lo que más me impresionó fue el virtuosismo deslumbrante de Maurice Hasson, y en especial, la habilidad del Maestro Castellanos para acompañar ese endemoniado concierto. Yo nunca había dirigido nada que no fuera un espejo, y salí abismado y con la conciencia de lo que me faltaba por recorrer para hacer algo así”.

Toda la experiencia adquirida por Felipe Izcaray con las orquestas Simón Bolívar, Municipal de Caracas, Filarmónica de Caracas, Solistas de Venezuela, Sinfónica de Maracaibo, Música Antigua, Orquesta de la Universidad de Carabobo y las Orquestas Juveniles de Lara, Aragua y Carabobo, le serviría para enfilar su batuta el 8 de junio de 1986 a las 11:15 a.m. en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño y guiar a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, y a la solista soprano Vivian Fulop, en un concierto mágico con un repertorio compuesto por la Obertura Trágica de Brahms, Bachianas Brasileñas 5 de Villa-Lobos y la Sinfonía N° 2 de Rachmaninoff. Un concierto de lujo y un inicio sólido de una relación que rendiría grandes frutos.

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Sin aviso, sin protesto

Para Felipe Izcaray, dirigir a la OSV era como ese sueño lejano, esquivo, como el mismo dice: “como la muchacha objeto de tu amor que no te mira, pero sigues allí, enamorado”. Fue a fines de 1985 cuando revisando un folleto que contenía la programación de la OSV para 1986, nota –en total estado de asombro- que estaba programado para dos conciertos esa temporada, el 8 de Junio y el 19 de Octubre, como director invitado: “Así como te lo cuento, sin aviso y sin protesto. Además, las obras del primer concierto eran estrenos para mí: Obertura Trágica de Brahms, Bachianas Brasileiras No. 5 de Villa-Lobos y 2ª Sinfonía de Rachmaninoff. Mi reacción fue: ‘Pues bien, si esto era lo que querías, aquí está, ¡A trabajar!’. Me fui a la tienda Musical Magnus en Chacaíto y afortunadamente ahí estaba la partitura de la sinfonía, pagué mis Bs. 50 y me puse a estudiar la obra. Cuando llegó la fecha de los ensayos, me notificaron que en vez de 5 habría 4 ensayos, porque la orquesta estaba tocando en un ballet y le correspondía descanso. Además, el concertino estaba de viaje y llegaría para los 2 últimos ensayos (hay un importante solo en el segundo movimiento de la sinfonía). Mi respuesta a eso fue: ‘No se preocupen, todo va a salir bien’. Y en efecto, salió muy bien. Tenía un ‘puñal’ de las obras, me las sabía al pelo, porque me daba cuenta de que era uno de los conciertos más importantes de mi carrera, por el sitial que tiene la OSV en mis vivencias. Al final del concierto, había una cola de profesores de la orquesta que me felicitaron efusivamente, incluyendo algunos que hasta ese momento habían objetado el que se me invitara a dirigir. ¿Qué recuerdo de ese día? El comentario de mi ahora gran amigo y admirado artista, Lido Guarnieri. Se me acercó y me dijo: ‘Solo tengo un comentario: ¡PRO-FE-SIO-NAL!’. Es el mejor elogio que me han hecho”.

Su relación con la Orquesta Sinfónica de Venezuela data de los años 50, cuando escuchaba las grabaciones en vivo que editó la Sociedad Amigos de la Música (SAM): “En esos discos pude escuchar obras venezolanas como Margariteña de Inocente Carreño, Suite Caraqueña de Gonzalo Castellanos, Suite Avileña de Evencio Castellanos, Concierto para Orquesta de Antonio Estévez, Estampas de Blanca Estrella, las fugas de Juan Bautista Plaza, la música de la colonia y el Concierto de Guitarra de Antonio Lauro, entre muchas otras. Igualmente, escuchaba obras universales interpretadas por la OSV con directores y solistas nacionales. En 1966 salieron a la venta los discos de Caracas 400 años, una invalorable colección de música venezolana, en los que se incluían varias grabaciones de la OSV con diferentes directores de nuestro país”.

Toda esa riqueza musical se quedó en el corazón de Felipe Izcaray y su recurrente asistencia a los conciertos domingueros de la OSV en el Aula Magna de la UCV y el Teatro Municipal, representaron cátedra permanente de aprendizaje para los jóvenes aspirantes a músicos de la época. “En varias ocasiones canté como coralista con la OSV dirigida por Pedro Antonio Ríos Reyna, José Antonio Abreu y Gonzalo Castellanos. La emoción que sentí en esas oportunidades fue inmensa. Para mí ese sonido grandioso y embriagante de una gran orquesta sinfónica se me metía en mi organismo y me mantenía en un éxtasis, que aún no puedo describir objetivamente. Si alguien comprende y tiene presente el significado y la trascendencia de la OSV en el país cultural, aquí lo tiene”.

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Amor para siempre, la música como escudo

Felipe Izcaray ocupa un sitial especial en la historia de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Para las nuevas generaciones de músicos de OSV es importante conocer, ahondar y valorar su propia historia y a sus protagonistas. El 17 de junio de 1986, Felipe Izcaray volvió a dirigir a la OSV en la Sala Ríos Reyna, con los solistas del Trío Raúl Borges: Armando Cisneros, Lorenzo Camejo y Frankie Martínez, los guitarristas: Luis Zea, Rómulo Lazarde y Alirio Díaz y la pianista Judith Jaimes. Participaron los integrantes de Coral Venezuela y Madrigalistas Vicente Emilio Sojo. El repertorio dedicado enteramente a Antonio Lauro presentó las obras Bolera caraqueña, Serenata, Merengue venezolano, los valses La Negra y María Carolina, así como Vals criollo 2 y Vals criollo 3, también la Suite venezolana para piano, y 4 canciones corales: Crepuscular, Allá va un encobijadoEndecha y El arreo y finalmente, el Concierto para guitarra y orquesta.

Tan sólo un año más tarde, la Orquesta Sinfónica de Venezuela enfrentó una crisis institucional muy delicada, de la cual, no ahondaremos en este espacio. En ese período oscuro para el profesorado de la OSV, fue determinante la respuesta de sus directivos, directores, amigos y personajes del mundo cultural que respaldaron y lucharon por el respeto y la reivindicación de la OSV. Felipe Izcaray demostró, en ese entonces, su apoyo sin condiciones, para preservar el legado histórico que los músicos pioneros –agrupados por el maestro Vicente Emilio Sojo- nos dejaron al ser la primera orquesta sinfónica fundada en Venezuela y una de las más antiguas de América Latina, con una trayectoria ininterrumpida de 85 años.

Cuenta el propio Felipe Izcaray: “La orquesta se las vio negras. Tuvo que salir del Teatro Teresa Carreño, se le cerraron puertas, y daba conciertos en el Parque del Este. En ese momento, se me vino la historia encima. Sojo había defendido la autonomía de la orquesta toda su vida, ¿Por qué iba yo a hacer otra cosa? La orquesta daba conciertos dirigida por algunos de sus propios integrantes y profesores jubilados. Es en ese momento en el que nos resteamos Eduardo Marturet y yo con la OSV. Sin recibir honorarios comenzamos a dirigir la orquesta y se restituyó la programación. Me llevé la orquesta a ensayar en un aula de clase que era un mini galpón en la Escuela José Lorenzo Llamozas, de la cual era director. Ahí pasamos los años 1987 y parte del 88, ensayando y dando conciertos. El maestro Friedman nos ofreció su colegio para los conciertos y así pasamos una de las más grandiosas etapas de la OSV, haciendo música de altura sin recursos materiales, con programas de mano fotocopiados, sin cobrar sueldos (aún se nos debe 1987) y con la música como escudo. Fue en ese ínterin que un día se me acercó la Junta Directiva para comunicarme que, por elección popular entre los músicos, había sido designado como Director Asociado, lo cual acepté de manera entusiasta. Marturet fue nombrado titular, y más tarde se nos unió Rodolfo Saglimbeni como asistente y después, como Asociado también. Duré en ese cargo hasta agosto de 1991, cuando me fui a cursar el doctorado en Estados Unidos”.

Durante un tiempo, los aniversarios de OSV fueron celebrados bajo su batuta: como en 1987 en el Auditórium del Colegio Emil Friedman, en 1988 en el Aula Magna de la UCV, en 1990 en el Teatro Municipal de Valencia cuando se celebraron los 60 años de la OSV, en 1995 en la Sala Ríos Reyna del Teresa Carreño para el aniversario 65 y diez años más tarde, en el espectáculo Viva Venezuela en conmemoración a los 75 años de nuestra orquesta. El año pasado para el concierto 84 Aniversario, nuevamente su batuta enfiló a la OSV.

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La Orquesta Sinfónica de Venezuela siente gran amistad y aprecio por quien estuvo en los tiempos difíciles, respaldando la labor de nuestros músicos y compartiendo también los tiempos felices, celebrando cada aniversario, con ánimo remozado.

Felipe Izcaray se rencontró con una Orquesta Sinfónica de Venezuela totalmente renovada, que combinó talento juvenil y veterano, y se puso al frente del maravillo escenario de la Ríos Reyna para presentarle al público un evento inolvidable: “Mis conciertos con la OSV son siempre una gran experiencia. Es una excelente orquesta y siempre tengo presente lo que esa institución ha significado para mi país y para mi persona. Cuando he dirigido conciertos aniversarios he sentido que de alguna forma participo en un momento histórico, que convoca a todos los sectores culturales del país, y recuerdo a esos fundadores estoicos, héroes, próceres civiles, que lo dieron todo por su país. Quizá muchos de los jóvenes profesores actuales de la OSV no comprendan la razón de mi cariño y mi compenetración con la orquesta. Ellos han tenido muchas más oportunidades que las que tuvimos nosotros, y muchas cosas las consideran naturales. Los que supimos de las penurias de los pioneros, y los que vivimos momentos dramáticos de subsistencia, no podemos sino querer a esta institución decana de las orquestas venezolanas. Estar involucrado en un concierto de este tipo es un privilegio”.

Tal es el vínculo del maestro Izcaray con la OSV, que hasta uno de sus hijos, el cellista Carlos Izcaray fue miembro de nuestra orquesta y nos dejó por seguir su carrera como director orquestal en otras latitudes, labor que cumple con merecido éxito: “Carlos se ha hecho su carrera a pulso, con paso firme. Hay algo que Carlos nunca ha olvidado, y lo repite constantemente, y es que fue la OSV la que primero lo invitó a tomar una batuta y dirigirla. Ese voto de confianza, esa primera puerta abierta hacia una nueva experiencia, nunca la va a olvidar”.

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Concertino, por partida doble, al frente de Izcaray

Alfonso López Chollet, Concertino de nuestra institución, guarda una relación muy especial con el maestro Felipe Izcaray, a quien conoce de sus tiempos en el Colegio Emil Friedman.

“En 1988, Felipe fue nombrado director titular de Arcos Juveniles de Caracas, orquesta de la cual yo era Concertino. Por esos años, la OSV estaba saliendo de un problema institucional que la obligó a tocar una temporada de conciertos en el Auditorio Emil Friedman. Fue entonces cuando las dos orquestas se unieron para tocar la Guía Orquestal para Jóvenes de Benjamin Britten y la Suite Rakastava de Sibelius. Esa fue la primera vez que yo toqué como Concertino al lado de los músicos veteranos de la OSV. Tan solo tenía 17 años. Nunca me hubiera imaginado que mi futuro estaría ligado a esa maravillosa orquesta y en el mismísimo puesto de Concertino. De nuevo tuve la dicha de ser dirigido por el maestro Izcaray quien me guió por primera vez, junto con los maestros de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Ese concierto lo recordaré siempre, porque además sentí lo que significaría estar bajo la presión de tocar un solo como Concertino, cosa que ya es rutina para mí, pero no menos importante”.

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Sembrando pasión por la música en nuestros niños

LA OSV EN MI ESCUELA INICIA NUEVA TEMPORADA EN EL TEATRO TERESA CARREÑO 

  • LA ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA, PIONERA EN EL MOVIMIENTO ORQUESTAL VENEZOLANO Y EN EL MARCO DE SU CELEBRACIÓN 85 ANIVERSARIO, TOMARÁ LAS INSTALACIONES DEL TEATRO TERESA CARREÑO DESDE EL 23 AL 26 DE FEBRERO PARA PRESENTAR SU PROGRAMA SOCIOEDUCATIVO LA OSV EN MI ESCUELA, DIRIGIDO A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES PROVENIENTES DE LAS ESCUELAS PÚBLICAS DE LA ZONA EDUCATIVA DE CARACAS
  • EN ESTA NUEVA TEMPORADA RECIBIMOS A LAS ESCUELAS QUE PARTICIPAN EN EL PROYECTO “EL TERESA ES MI ESCUELA” DEL TEATRO TERESA CARREÑO
  • LA OSV EN MI ESCUELA CUENTA CON EL AUSPICIO DEL MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN Y DE LA FUNDACIÓN TEATRO TERESA CARREÑO EN ESTA ETAPA
  • SERÁN 4 DÍAS PARA DERROCHAR ALEGRÍA Y AMOR POR NUESTRO PÚBLICO MÁS QUERIDO. EL JUEVES 26 SE HARÁ UN CONCIERTO MUY ESPECIAL DESDE LA RÍOS REYNA
  • PUEDEN SEGUIR LA INFORMACIÓN DÍA A DÍA A TRAVÉS DE NUESTRAS REDES SOCIALES: TWITTER @SINFONICADEVZLA Y @OSVENMIESCUELA Y EN FACEBOOK COMO ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA

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Con mucha pasión y energía para entregar a nuestros niños, niñas y jóvenes

Caracas. Especial. La Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV), Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación, como parte de la celebración de su 85 Aniversario, regresa al Teatro Teresa Carreño con su programa socioeducativo bandera La OSV En Mi Escuela, para compartir desde el 23 al 26 de febrero con 3110 niños, niñas y adolescentes, provenientes de las escuelas públicas de la región capital, gracias a la coordinación de Zona Educativa del Ministerio del Poder Popular para la Educación y la Fundación Teatro Teresa Carreño.

Rumbo a los 6 años de ejecución, La OSV En Mi Escuela, es la iniciativa que le permite a la primera orquesta profesional del país, la OSV, compartir con las comunidades a través de las escuelas primarias, incluyendo a las de diversidad disfuncional. Se les ofrece una mañana diferente, sembrando valores en nuestros niños, niñas y adolescentes,  para apoyarles a ser mejores ciudadanos, de allí el slogan de ‘Emoción por la vida a través de la música’.

Como novedad, iniciando la temporada del 2015, se nos unen las instituciones educativas que participan en “El Teresa es mi Escuela”, proyecto de la Fundación Teatro Teresa Carreño, donde los niños de varias escuelas de las parroquias La Pastora, La Candelaria, El Paraíso, Sucre y Distrito Capital, visitan el teatro, conocen las instalaciones y luego disfrutan del concierto didáctico La OSV En Mi Escuela, bajo la dirección del Maestro Alfonso López Chollet.

En esta semana se recibirá un total de 3110 niños y niñas, junto a sus maestros y personal administrativo, quienes disfrutarán de interactuar con los músicos de la primera orquesta sinfónica fundada en nuestro país hace 85 años. Del lunes 23 al miércoles 25 de febrero las escuelas participantes estarán en la Sala José Félix Ribas y en los espacios abiertos del teatro. El jueves 26 la Orquesta Sinfónica de Venezuela estará en pleno desde su sede permanente, la Sala Ríos Reyna.

Para la Orquesta Sinfónica de Venezuela La OSV En Mi Escuela responde al seguimiento de los parámetros dados por sus músicos fundadores, quienes consideraron a los niños y niñas como el público más querido: “Tenemos una relación histórica con los más pequeños desde el primer concierto infantil que el propio maestro Vicente Emilio Sojo celebró como director al frente de la OSV en 1942 y el hecho de tener contacto directo y el apoyo del Ministerio Popular para la Educación desde 1947, nos ha permitido seguir ahondando en nuestro quehacer frente a la comunidad, a través de un programa de iniciación musical, que busca sembrar el gusto por la música sinfónica en nuestra juventud”, comenta Pedro González, Presidente de la Sociedad Orquesta Sinfónica de Venezuela.

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Desde muy temprano recibimos a nuestro querido público

Los conciertos didácticos de La OSV En Mi Escuela cuentan con hora y media de duración y son guiados por personajes infantiles, como Teresita y Vicentico, quienes narran la historia, presentan los instrumentos y guían en un viaje a través de la música seleccionada, con un repertorio clásico mundial, música venezolana y temas infantiles. El director invitado comparte su batuta con los niños y niñas y da nociones de dirección orquestal. El regocijo y la emoción es palpable y algo que no puede faltar son los cantos de los niños y niñas que se animan y reciben a los músicos con el Himno Nacional.

Esta labor conjunta entre la Orquesta Sinfónica de Venezuela y el Ministerio del Poder Popular para la Educación, constituye un notable esfuerzo dirigido a garantizar la investigación, conservación, práctica y difusión de la música popular venezolana en la juventud, la niñez y en las comunidades, con miras a fortalecer la conciencia de nuestra identidad nacional, social e histórica en las nuevas generaciones.

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Alfonso López y Vicentico, enseñando a dirigir a la OSV

LA OSV EN MI ESCUELA  

EMOCIÓN POR LA VIDA A TRAVÉS DE LA MÚSICA

ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA

85 AÑOS PROTAGONIZANDO LA HISTORIA MUSICAL DE VENEZUELA

HAZTE FAN: SEMANA A SEMANA

Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV): Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación, con el apoyo del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Creada en 1930 como la primera orquesta sinfónica de nuestro país, por el Maestro Vicente Emilio Sojo como factor aglutinante de los más importantes músicos de esa generación, es también la primera orquesta fundada en América Latina. Conocida como La Sinfónica, se considera la cuna del movimiento sinfónico que posicionó a nuestro país como potencial musical de referencia mundial.

Estamos presentes en las redes sociales: Facebook: Orquesta Sinfónica de Venezuela; Twitter: @SinfonicadeVzla y @OSVenmiEscuela, Youtube(Canal): SinfonicadeVenezuela; Página Web: www.osv.org.ve y Blog: www.sinfonicadevenezuela.com

EN CONCIERTO: LA SINFÓNICA CON CARLOS NÚÑEZ

SÁBAD0 21 DE FEBRERO A LAS 6 P.M. EN LA RÍOS REYNA DEL TERESA CARREÑO

 CARLOS NÚÑEZ EN CONCIERTO CON ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA

  •  Bajo la dirección del maestro Alfredo Rugeles, la Orquesta Sinfónica de Venezuela se presenta, gracias a la producción de la Embajada de España y el Teatro Teresa Carreño, en un concierto donde el virtuosismo del gaitero y flautista de origen gallego, Carlos Núñez, podrá ser apreciado por el público luego de 10 años de ausencia.
  • En el concierto también estarán presentes el Ensamble Gurrufío y el grupo de danza Semente Nova de la Hermandad Gallega de Venezuela.
  • Las entradas ya están a la venta en la taquilla del Teatro Teresa Carreño y en su página web (compra en línea). La taquilla se destinará para obras benéficas. ¡Los esperamos! ¡No falten!
  • Síganos en Twitter @SinfonicadeVzla y Facebook: Orquesta Sinfónica de Venezuela. Con la etiqueta #85AniversarioOSV y forme parte de la celebración aniversario de La Pionera del movimiento orquestal de nuestro país, líder en América Latina

Banner para web Carlos Nunez

Caracas. Especial. Regresa Carlos Núñez a nuestro país, y lo hace en grande con su espectáculo En Sinfónico, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV), Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación, uniéndose así a la celebración del 85 Aniversario de la primera sinfónica creada en Venezuela y la de mayor trayectoria ininterrumpida en América Latina.

Carlos Núñez es un gaitero y flautista de origen gallego, que ha traspasado fronteras creando una música personal, enraizada y pluricultural, que toma elementos de diferentes países. Por su carisma y energía, con su espíritu pionero, es considerado como un virtuoso extraordinario y será un honor tenerle el sábado 21 de febrero a las 6 p.m. en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, bajo la dirección del Maestro Alfredo Rugeles.

FARO OURENSECarlos Nuñez Sinfónico se ha presentado con las mejores orquestas mundiales como Royal Scottish National Orchestra, Orquesta Sinfónica de Galicia, Real Filharmonia de Galicia, Boston Landmarks Orchestra, National Concert Hall Orchestra (Dublin), Philharmonie Südwestfalen, The Prague Concert Philharmonic, Orchestra della Magna Grecia y en este 2015 tiene pautado estar en el Musikverein de Viena, considerado el auditorio de música clásica más importante del mundo. Y ahora es el turno de Venezuela y lo hace al lado de la OSV.

En 1989 grabó por primera vez con The Chieftains para la banda sonora del filme La isla del tesoro, protagonizado por Charlton Heston y Oliver Reed. Desde entonces Carlos Núñez es el séptimo Chieftain y junto a ellos ha conseguido un Premio Grammy. Ha actuado en el Carnegie Hall de Nueva York y en el Royal Albert Hall de Londres al lado de artistas como Bob Dylan, Joni Mitchel, The Who, Lou Reed, Spin Doctors, Eddie Vedder (de Pearl Jam), Bon Jovi, Alice Cooper, INXS, Ry Cooder, Luz Casal, Montserrat Caballé y Dulce Pontes. También ha sido nominado dos veces al Grammy Latino. Es embajador Europeo del Medio Ambiente y por convocatoria del Vaticano se presentó en Roma ante dos millones de espectadores.

Será un concierto de celebración tanto para la OSV, como para Ensamble Gurrufío, que este año arriba a su 30 aniversario enalteciendo muestra música tradicional y folklórica. Las danzas serán ejecutadas por Semente Nova, de la Hermandad Gallega de Venezuela.

Las entradas están a la venta en la taquilla y en la página web del Teatro Teresa Carreño. Los beneficios de dicha taquilla serán destinados a la Fundación España Salud, entre otras instituciones de carácter social.

Este espectáculo se plantea además, como un homenaje a la gran comunidad de gallegos residentes en Venezuela. Este proyecto -coproducido por la Embajada de España y el Teatro Teresa Carreño- es posible gracias al apoyo fundamental de las empresas Air-Europa, Telefónica-Movistar , Banesco y la colaboración del Gran Meliá Hotel Caracas.

Desde su primer concierto en público el 24 de junio de 1930, la Orquesta Sinfónica de Venezuela, ha cumplido ampliamente con la visión y misión de sus fundadores, aglutinados en la convocatoria del maestro Vicente Emilio Sojo, de ser el ente musical por excelencia de nuestro país, cuna del movimiento orquestal venezolano y latinoamericano, pues tiene el hito en ser la primera orquesta creada en el país y una de las más antiguas en América Latina. Compuesta hoy por un plantel de más de 80 músicos talentosos apuesta por un futuro de mayor compromiso con la comunidad a través de su programa socioeducativo La OSV en mi Escuela, con el apoyo del Ministerio del Poder Popular para la Educación. La Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño es la sede permanente de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Carlos Núñez en Sinfónico con OSV

  • Sábado 21 de febrero 6 p.m.
  • Sala Ríos Reyna, Teatro Teresa Carreño
  • Entradas a la venta ya en taquilla del teatro
  • Gaita y flautas gallegas con Carlos Núñez y la Orquesta Sinfónica de Venezuela, con la participación de Ensamble Gurrufío y grupo de danza Semente Nova de la Hermandad Gallega de Venezuela

ORQUESTA SINFÓNICA DE VENEZUELA

85 AÑOS PROTAGONIZANDO LA HISTORIA MUSICAL DE NUESTRO PAÍS

ORGULLO OSV: JESÚS PEÑA

ProtagonistaOSV

#85ANIVERSARIOOSV

 El miembro más joven de la Orquesta Sinfónica de Venezuela tiene 20 años

 JESÚS PEÑA: LA MÚSICA COMO MOTIVO DE EVOLUCIÓN

 La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a sus 85 años de actividad ininterrumpida. Precursora en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que trabajan activamente para elevarla al sitial de honor que ocupa hoy como La Pionera. Generación Protagonista OSV es un espacio para que todos puedan conocer la vida y obra de quienes accionan con dedicación, absoluta entrega y mucha pasión en pro de ofrecer la mayor calidad artística a nuestra institución. Jesús Daniel Peña Hernández, a los 19 años, logró lo que todo músico acaricia y sueña: entrar en una orquesta profesional con el renombre de La Venezuela. Con todos sus sueños, su esperanza y su determinación, es el miembro más joven de la OSV en estos momentos, muy consciente de lo que significa ser parte de la orquesta sinfónica que ha marcado directamente la historia musical del país. #OrgulloOSV.

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Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV. Jesús Daniel Peña Hernández nació en la misma tierra del escritor y máximo exponente del nativismo criollo, Francisco Lazo Martí y de un músico excepcional y compositor admirable, Antonio Estévez, autor de Cantata Criolla. Hablamos de la ciudad de Calabozo, en el Estado Guárico, dominada por extensos campos de arroz y el mayor sistema de irrigación de agua de Venezuela.

Creció en una familia muy apasionada por la música, con tías que cantaban música popular y un papá que pertenecía a una agrupación de música tradicional. Fue acompañando a su padre en esas andanzas que se emocionó con eso de aprender a tocar un instrumento, y por qué no, hasta cantar. Su mamá no vaciló en inscribirlo inmediatamente en la Escuela de Música Raimundo Pereira. Allí tomaría clases con los profesores Pablo Vázquez (Violín), Silvia Long (Teoría y Solfeo), Zyra González (Apreciación Musical, Práctica Coral y Orquestal), Miguel Gutiérrez (Música de Cámara), Carmen Sánchez (Piano Complementario) y Rosa Ester Álvarez (Armonía). Con el tiempo llegó a desempeñarse como Asistente al Concertino de la Orquesta Regional Juvenil Antonio Estévez del estado Guárico.

Su infancia estuvo signada por la música y su instrumento, el violín. Es así como a corta edad, ya en noveno año de bachillerato, se dio cuenta de que ninguna carrera universitaria le atraía tanto como la música. “Era tanto lo que disfrutaba tocar, bien fuera en recitales como con la orquesta, que no estaba dispuesto a dejar ir este maravilloso mundo de mi vida. En ese momento supe que me dedicaría por completo a la música”.

Asimismo su pasión por la música folclórica lo lleva a presentarse en algunos escenarios de su natal Guárico, poniendo en alto a nuestra música venezolana. También perteneció al grupo de cámara ‘Aramac’, en el que se interpretaba música latinoamericana y principalmente venezolana, realizando así diferentes giras a nivel nacional e internacional como lo fue en Alemania (2009) y Cuba (2010). Posteriormente continúa sus estudios de violín en Caracas con Edgar Aponte en el Conservatorio de Música Simón Bolívar y fue ganador de la audición para el puesto de Concertino de la Orquesta de Música Típica Venezolana Simón Bolívar de Caracas, cargo que ocupó hasta la desaparición de esa institución.

Formo parte de la Orquesta Juvenil de Caracas (perteneciente a El Sistema) con la que tuvo la oportunidad de realizar giras internacionales a Austria (Festival de Salzburgo), Portugal, Corea, Japón y Alemania.

Ha participado en clases magistrales con los maestros Pablo Vásquez, Sergio Celis, José Pradas, Simón Goyo, Camilo Acosta, José Francisco Del Castillo, Luis Miguel González, Luis Hernández, Rhio Sánchez, Minako Ito, Dylana Jenson, Angelika Braumann, Fanny Lecussan, Raquel Castro y Sergey Fatkulin.

Además de esto ha impartido clases en la Escuela de Música Raimundo Pereira, Escuela de Música Prudencio Esaá en El Sombrero, Estado Guárico; Escuela Primaria José Félix Ribas, Sistema Nacional de Orquestas Núcleo La Victoria y en la Escuela de Música Primo Casale de esta última ciudad.

Actualmente cursa estudios de Violín con el maestro Luis Miguel González, Música de Cámara con el maestro Arnaldo Pizzolante y Piano Complementario con el maestro Carlos Gutiérrez en el Centro Mozarteum Caracas.

Con tan sólo 19 años ingresa por audición a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la más antigua, fundada en el país en 1930. Evento trascendente para un chico de tan corta edad. “Fue difícil porque en ese momento no tenía profesor de violín, por lo tanto no contaba con la guía y apoyo de un maestro, además de que no disponía de un buen instrumento. Emocionalmente fue un gran reto porque sabía que la audición sería muy exigente, estaba muy nervioso, pero me decía a mí mismo que me iba a ir bien y que tenía que hacer mi mayor esfuerzo para lograr mi mejoría en lo laboral y emocional. Sin embargo, tuve mucho respaldo de un gran músico y amigo, esto además de mucho estudio, con detalle minucioso. Logré la meta que me había trazado. Además del agotamiento de estudiar todo el día, todos los días. Terminaba con la cabeza embotada, sin embargo, mantuve la mente fría y a pesar de que terminaba el día cansado física y mentalmente, en lo emocional estaba feliz, tranquilo y satisfecho por el trabajo arduo, porque se trataba de luchar por lo que quería obtener”, expresa Jesús Peña.

Cuando terminó la audición y le comunican su ingreso a la segunda fila de violines, la satisfacción fue total. Nos cuenta: “Sentí que esto me permitiría seguir mejorando. Mis amigos estaban afuera, esperando por los resultados y se alegraron mucho por mí. Mis padres también estuvieron muy pendientes de la audición y se enorgullecieron mucho”. No era para menos, al estar conscientes del gran logro, un puesto anhelado por los músicos profesionales.

A las dos semanas ya portaba el uniforme de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Jesús Peña recuerda que al principio sentía mucha ansiedad por comenzar: “Quería conocer a sus miembros y aprender cómo trabajaban y cómo es la dinámica de la orquesta. En mi primer día, un directivo me dio la bienvenida a la institución ante toda la orquesta y recibí un calurosísimo aplauso, ese fue un momento que nunca olvidaré”.

Su primer ensayo fue muy ameno, a pesar de los nervios. Para su primer concierto, el programa incluía la suite sinfónica Scheherezade del compositor ruso Nikolái Rimski-Kórsakov y en ese momento se dio cuenta de un aspecto que caracteriza a la OSV: “Inmediatamente distinguí el liderazgo artístico del Concertino, Alfonso López Chollet y del extraordinario nivel de los otros solistas, arpa y cello. Así comencé poco a poco a conocer a mi orquesta”.

JESUS PEÑA

Una historia que cautiva

La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a 85 años de existencia ininterrumpida. Una sólida trayectoria artística que podría resultar intimidante para alguien tan joven. Jesús Peña con tan poco tiempo en las filas de la OSV, ya valora su pertenencia a La Sinfónica: “Es emocionante conocer su historia, su importancia y trascendencia. Al enterarme de la cantidad de músicos de talla mundial que visitaron a nuestra institución, así como de que los grandes músicos de nuestro país fueron miembros o estuvieron en estrecha relación con la orquesta, mi actitud cambió drásticamente. No se toca igual en una orquesta normal a una orquesta que tiene 85 años de actividad, que fue dirigida más de una vez por personalidades de la música como Ígor Stravinski y que, gracias a la gestión de sus directivos, lograron consumar la creación del que sigue siendo el teatro más importante del país, el Teatro Teresa Carreño, cuya sala Ríos Reyna es la sede permanente de la OSV”.

Sobre su arco recae el peso de una historia marcada por los hitos más importantes del ámbito musical del siglo XX y del presente. Así que para nada le resulta extraño ahondar en esa trayectoria, en sus aspectos emblemáticos y trascendentes. Cuenta Jesús Peña que: “La OSV ha estado constantemente comprometida, a lo largo de los años, con la divulgación de la música venezolana académica. Y desde lo interno, estoy seguro de que se distingue de cualquier otra orquesta del país en el orden, la puntualidad y la disciplina que se observan durante sus ensayos. También la hace única el hecho de que sea una sociedad autogobernada. Es una administración de los músicos para los músicos”.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela fue creada por músicos de avanzada de su época, que estaban muy conscientes del aspecto docente y su influencia en la cultura musical del país: “Una gran cantidad de maestros que impartieron sus conocimientos a lo largo de los años pertenecían a la OSV. Muchos de sus miembros, incluso, adquirieron su maestría al formar parte de las filas de La Venezuela. Las bases de las escuelas de cada instrumento en Venezuela tienen como origen a miembros de la orquesta, así como también ella fue el origen de los músicos que posteriormente crearían o formarían parte de otras orquestas. Cariñosamente, podríamos decir que la OSV es como la ‘abuela’ del movimiento sinfónico del país, y por lo tanto es su misión pasar el conocimiento a las generaciones siguientes, pero seguimos siendo jóvenes”, reflexiona Jesús Peña.

En el Concierto Aniversario 84 Años, Jesús Peña sintió una emoción grande cuando en las pantallas se presentó el vídeo de Ígor Stravinski dirigiendo a la OSV en el estreno de Petruska en nuestro país: “Fuimos dirigidos por el maestro Felipe Izcaray. El repertorio era estupendo. Y ése era el vídeo de la obra que interpretaríamos momentos después”.

Disfrutar de conocer a La Pionera, le permite a este joven integrante, ir afianzando sus referencias hacia OSV: “Es estar consciente de que estás en la institución que influyó y los sigue haciendo directamente en la historia musical de Venezuela. Es también saber que tienes una responsabilidad artística y ética con una institución que contó y cuenta con los más grandes maestros del país”.

Con toda su energía, optimismo y disciplina, Jesús Peña está consciente del papel que tiene la Orquesta Sinfónica de Venezuela en este 85 Aniversario: “Además de continuar dando ejemplo de constancia y perseverancia, seguir culturizando a nuestro pueblo sobre la música académica a través de los conciertos y programas sociales como la OSV en mi Escuela. Llevar niños y jóvenes de sectores de bajos recursos al gran Teatro Teresa Carreño y enseñarles que la música nos une y que a través de ella podemos expresar grandes sentimientos es reconfortante para mí. Además de conocer los instrumentos que conforman la orquesta, es sin duda alguna, una experiencia única, desde que llegan al teatro hasta que se van; muchos de ellos se pueden sentir atraídos por este maravilloso mundo, dejando así de un lado los antivalores que lamentablemente, hoy en día, se hacen comunes en nuestra Venezuela”.

Con la juventud como reto, Jesús Peña no se amilana: “Siendo el más joven y estudiante perteneciente a la OSV, es mi deber aprender de mis colegas, quienes tienen mucha más experiencia en el medio, lo que resulta un desafío para mí, ya que debo duplicar mis esfuerzos y valores, cosas que normalmente jóvenes de mi edad no están dispuestos a hacer. Mi responsabilidad como joven músico es demostrar que con un poco de sacrificio es mucho lo que se puede lograr”.

Para este apasionado violinista, hay un motor que lo motiva para seguir evolucionando: “El amor que siento por la música, con ella quiero trasmitir mis sentimientos más profundos”. Y es que atesora en su corazón recuerdos tan importantes como ese día en que su familia pudo costear su primer violín: “Imposible olvidar ese momento, cuando mi instrumento llegó a casa, fue uno de los más felices de mi vida”. Eso marca a un niño que se compromete con una causa, que va más allá de sí mismo, pues se hace responsable junto a su familia y eso conlleva al sacrificio: “La vida musical consume. Como músicos nunca tenemos suficiente tiempo, siempre nos faltan horas al día, por más que te organices. Son muchas las tareas musicales, bien sea por los conciertos y recitales o porque debes estudiar las obras que se estén interpretando en la orquesta en ese momento. Así que es poco el tiempo para compartir con la familia”.

Sin embargo, para Jesús Peña, en los ratos libres aprovecha de pintar sobre lienzo o dibujar con grafito, y de traer películas a casa para disfrutarlas con sus seres queridos. Mientras sigue vigente su sueño de llegar a ser un gran solista: “E interpretar grandes conciertos de violín, a la par hacer mucha música de cámara, ya sea con un cuarteto o haciendo sonatas para violín y piano. Como persona me gustaría experimentar varias etapas y aprender de ellas, como por ejemplo vivir en diferentes países y aprender sus culturas”. Sigue aprendiendo al escuchar todo tipo de música clásica académica, muchas obras para violín como las sonatas y partituras de Bach, conciertos como los de Mozart, Sibelius y Brahms, entre otros, así como también obras para piano de Ravel y Chopin y algunas obras contemporáneas. Lo cual no indica que de vez en cuando se apunte para la música electrónica, Jazz, reggae, pop y sobre todo la música tradicional venezolana: “Una de las cosas que me gusta de la música clásica académica es su versatilidad, me puede hacer pasar de un estado emocional a otro en cuestión de segundos, de verdad esta música me conmueve”.

Inmerso en el mundo de las redes sociales, lo consiguen por Twitter como @jesusdaniel2504: “Me resultan agradables, eso de compartir lo que desees con tus amigos, y comunicarte con seres queridos con un clic es maravilloso. A través de las redes sociales nos podemos poner en contacto con grandes músicos, de alguna u otra forma, se puede estar cerca de ellos; además que la divulgación de información de eventos musicales por medio de Facebook o Twitter se ha vuelto casi indispensable para el público que desea asistir no sólo a actividades musicales, sino artísticas en general”.

Con este perfil del violinista Jesús Peña, la Orquesta Sinfónica de Venezuela rinde homenaje a toda la juventud de Venezuela. Es esa energía y dinamismo de estos talentos la que inyecta a nuestra institución una razón para seguir evolucionando en el tiempo.

“El joven Jesús Peña es un músico innato, tanto en su temperamento como en sus capacidades. Como su profesor de piano he conocido varios aspectos de su vida, los cuales revelan el sacrificio por un lado, y la vocación y entrega a la música por otro, que han sido los medios por los cuales ha obtenido los logros que, aun siendo tan joven, ya ostenta.

Le auguro un futuro prometedor como solista, y sin duda ya ha demostrado su completa integración así como su interés y ética para con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Todas estas cosas hacen de él un ejemplo a seguir por los jóvenes que aspiren a formar parte de nuestra gloriosa institución”.

Carlos Gutiérrez

Piano Solista

Orquesta Sinfónica de Venezuela

GENERACIÓN ORGULLO: HUGO NARVÁEZ

ProtagonistaOSV

#85ANIVERSARIOOSV

Trombonista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela a sus 22 años

 HUGO NARVÁEZ: JUVENTUD Y COMPROMISO, POR VENEZUELA

La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a sus 85 años de actividad ininterrumpida. Precursora en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que trabajan activamente para elevarla al sitial de honor que ocupa hoy como La Pionera. Generación Protagonista OSV es un espacio para que todos puedan conocer la vida y obra de quienes accionan con dedicación, absoluta entrega y mucha pasión en pro de ofrecer la mayor calidad artística a nuestra institución. En esta primera entrega, Hugo Narváez, es uno de los integrantes más jóvenes de La Sinfónica. Con casi un año en nuestras filas, tiene claro lo que significa Orgullo OSV.

HUGO NARVÁEZ OSV 1

Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV. Hugo Rafael Narváez Licone cambió su vida apacible en su natal San Fernando (Estado Apure), por la congestión de una Caracas siempre efervescente, para proseguir sus estudios a los 16 años. Su talento le precedía. Inició sus estudios de niño, por voluntad de un padre convencido totalmente de que la música es buena para el alma, la mente y el cuerpo también. Así que bajo la tutela de Freddy Flores y Miguel Gamboa se introduce en el estudio de un instrumento vital en toda orquesta sinfónica desde el siglo XIX y muy usado en la música de jazz, además de ser clave para la Big Band, donde suele interpretarse en pasajes solistas. Hablamos del trombón, de la familia viento-metal.

Hugo Narváez ingresó en la Orquesta Sinfónica del Estado Apure. En el 2009 se alista en el Conservatorio de Música Simón Bolívar, donde cursa actualmente su séptimo año. Ya estaba escrito en su destino que sería músico de por vida, pues su único interés era estar todo el día en la escuela de música.

Recibió clases de los maestros Ángel Subero, Javier Colomer, Brandt Attema, Jorgen Van Rijen, Obeed Rodríguez, Pedro Carrero, Tom Elliott, Jaime Morales, Branimir Slokar, Christian Lindberg, entre otros. También ha participado en festivales internacionales como el Perú Low Brass y Trombonanza de Argentina. Además de formar parte de la Orquesta Sinfónica de Venezuela es también miembro del Venezuela Trombón Ensamble, Union Brass Quintet, Ensamble de Metales Titán y de la Academia Latinoamericana de Trombones y Bombardinos, donde ha ganado el concurso interno por cuatro años consecutivos.

A los 22 años gana en audición un puesto al lado de su profesor Obeed Rodríguez, quien es Trombonista Solista. Para un joven músico con un sueño largamente acariciado, fue una meta lograda: “Preparar la audición para una orquesta profesional, como lo es la Orquesta Sinfónica de Venezuela, no es nada fácil. Se requiere de mucha estrategia y alto nivel al momento de enfrentarla. Recuerdo que fue uno de los retos más grandes que he afrontado porque moralmente tienes que estar preparado para fallar también. Puede que sea tu día, cómo puede que no”, dice con total sinceridad, pero sí fue su día.

El mes de ensayo y total concentración para esa audición rindió grandes frutos. Por su mente circulaban imágenes de la orquesta, de los conciertos, con un nuevo integrante, se veía en las filas de viento-metal. Miles de emociones le abordaban. Así que cuando se enteró de la decisión final, simplemente explotó de alegría: “Algo increíble. Tanto tiempo luchando por ese momento, y finalmente allí estaba, el propósito obtenido. Llamé a mi familia inmediatamente, estaban muy felices porque fueron años preparándome para cuando se presentara la oportunidad”, nos comenta.

Hugo Narváez ingresó a la Orquesta Sinfónica de Venezuela el 27 de mayo de 2014. Tiempo después fue convocado para su primer concierto y entre risas dice: “Es algo que nunca voy a olvidar, porque no sabía en la responsabilidad en que me había metido. Cuando la orquesta tocó la primera nota en conjunto me dije ‘esto es lo que quiero’, y desde ese momento todo mi enfoque fue hacia ella”.

HUGO NARVÁEZ EN OSV EN MI ESCUELA

Orgullo y Compromiso

Estar sentado junto a grandes maestros, profesores que han formado a generaciones de músicos que hoy despuntan en otras latitudes, debe ser intimidante para alguien tan joven como Hugo Narváez. Al ser consultado sobre qué sintió, cuando ya era oficial su ingreso, explica: “Lo podría resumir en una sola palabra…‘Compromiso’, tanto para con el público, como para con mis compañeros”.

Ser parte de la primera orquesta creada en nuestro país y la de mayor trayectoria ininterrumpida en América Latina, es todo un desafío y marca una distinción para quien porta su emblema, su uniforme: “Para mí, la OSV se distingue por su moral hacia el público, su alto grado de compromiso y por el hecho de que mantiene sus valores intactos, y eso vale más que la fama. Son generosos en el recibimiento hacia los nuevos integrantes y son impecables en ética profesional”.

En su primer ensayo, Hugo Narváez interpretó con la Orquesta, la Fantasía Evocativa de Luis Ochoa: “Me marcó porque es de muy alto nivel de exigencia y aparte de eso, fui invitado para ser el primer trombón con dos grandes músicos, como lo son los maestros Angelo Pagliuca y Eduardo Medouze. Saquen sus conclusiones de cómo me sentía”.

Como todo joven, siempre activo y en constante crecimiento, no cavila mucho en el futuro: “A diario cuando tomo mi instrumento y empiezo a estudiar no pienso en el porvenir. Amo tocar, así como amo la música y lo que hago a diario. Disfruto el proceso y eso me llena de ganas”. Es consciente de que el trabajo tesonero, la dedicación casi exclusiva a su instrumento y el estudio constante, marcan el rumbo de su trayectoria como músico y artista. Por eso no ve como un sacrificio dejar la vida social: “Lo más duro es estar alejado de la familia desde tan muchacho. Pero en vez de ir a fiestas, prefiero estudiar. La vida del músico es un poco solitaria, estás disponible para tu instrumento las 24 horas del día, 7 días a la semana. Todo lo demás pasa a segundo plano”, nos revela. Aún así, saca tiempo para ejercitarse físicamente, una influencia que le viene de sus padres, pues es atleta de CrossFit y Men’s Physique Amateur.

Así es como Hugo Narváez combina su presente con las memorias que atesora, aquellos momentos en que tocaba en casa con su papá y que aguarda en su corazón. Sabe que la música también siembra valores, que la cultura ayuda a los ciudadanos a ser mejores y a expresarse a través de las Bellas Artes: “Estoy claro en el aporte que hace La Sinfónica al movimiento cultural venezolano y a la sociedad en general. La cultura tiene que ser de calidad para guiar a jóvenes como yo, por el camino correcto”.

Es mucho lo que Hugo Narváez tiene por recorrer en la Orquesta Sinfónica de Venezuela, que este año cumple 85 años de fundada. Este joven trombonista nos da una pista sobre cómo dejar huella en una institución consolidada: “¡Haciéndolo cada día mejor! Estoy en la fila donde anteriormente estaban grandes maestros para mí, como lo son Miguel Sánchez y Domingo Pagliuca; es una gran responsabilidad dejar tu huella, pero siempre se puede hacer la diferencia”.

Hugo Narváez, como músico y a nivel personal, confirma que trata de ser mejor persona cada día: “Respetar, tener modales, ser puntual y leal. Es un trabajo difícil, pero el cambio –que tanto pedimos en la sociedad- empieza por uno mismo. Como músico trato de ser distinto. De emprender proyectos nunca antes intentados”. Quizás por eso oye toda clase de música, para ilustrarse, aunque aprecia géneros populares como la salsa y el merengue, sin dejar de estudiar, por supuesto, las obras del repertorio académico, sobre todo las del período barroco, renacentista y clásico.

La actividad frenética de las redes sociales no pasa desapercibida para Hugo Narváez a quién pueden seguir en Facebook con su nombre, pero en Twitter usó algo de ingenio y creatividad y hay que buscarlo por @HpoUsauGneO y si aman Instagram está como hmusicnfit_: “Actualmente son una plataforma de muchísimo apoyo para los músicos. Puedes darte a conocer con solo click y en el caso de grandes artistas, interactuar con sus seguidores. ¡Una maravilla!”.

Con este perfil del trombonista Hugo Narváez, la Orquesta Sinfónica de Venezuela rinde homenaje a toda la juventud de Venezuela. Es esa energía y dinamismo de estos talentos la que inyecta a nuestra institución una razón para seguir evolucionando en el tiempo.

Tuve la oportunidad de conocer a Hugo Narváez como mi alumno en el año 2003, ya que para esa fecha estaba al frente de la cátedra de Trombón en el Conservatorio de Música Simón Bolívar, y era uno de esos alumnos que por ser del interior le tocaba ver clases cada 15 días.

Doy gracias a Dios, primeramente, por la oportunidad que me dio de conocerle. Desde ese momento hemos mantenido una muy buena relación. Hugo es un joven talentoso, con mucha disciplina, sincero, noble, gran amigo y con un alto nivel de responsabilidad, dispuesto en seguir siempre adelante en cualquier circunstancia.

Es muy gratificante poder ver cómo ha ido evolucionando y no dudo que seguirá en pro de su crecimiento. No imaginé que 11 años más tarde estaríamos juntos en la OSV, labor que ha venido desempeñando con gran profesionalismo y liderazgo.

Ha sido una gran adquisición para la institución, realmente disfrutamos el privilegio de hacer música juntos y estamos convencidos mutuamente de que este era el plan perfecto de Dios, porque reconocemos que el talento que tenemos nos los ha dado Él.

Sigue siempre adelante, querido Hugo, no cambies la disciplina que tienes, tanto para practicar el Trombón, tu alimentación y tus ejercicios, de lo cual no dudo, te favorecerá para llevar una vida llena de salud y poder seguir desempeñándote en la labor musical profesional que haces con el Trombón en diferentes fases. Dios Te Bendiga Hoy y Siempre”.

Tu Amigo,

 Obeed Rodríguez

Solista Trombonista

Orquesta Sinfónica de Venezuela

ORGULLO OSV: ALBERTO FLAMINI CORTESE

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#85ANIVERSARIOOSV

Miembro de la Orquesta Sinfónica de Venezuela

 ALBERTO FLAMINI: DOS PASIONES, LA MÚSICA Y VENEZUELA

La Orquesta Sinfónica de Venezuela cumple 85 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que lucharon por darle una continuidad en el tiempo. Alberto Flamini Cortesi desde 1952 estuvo en la fila de los primeros violines de la OSV. Solía llamar a su puesto el “atril de oro”, pues formaba una dupla artística armoniosamente sincronizada con su compañero el maestro Mario Méscoli. Fue un músico emblemático para la institución, un colaborador incansable, siempre presente en los buenos y en los malos momentos y tenía una gran fe en la que consideró su hogar, la Orquesta Sinfónica de Venezuela y en un país al que hizo suyo con toda su alma y corazón.

Alberto Flamini 2

Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa / Maestro Alejandro Ramírez, OSV. Bajo la dirección de Vicente Emilio Sojo, se logra una subvención estatal por parte del Ministerio de Educación (hoy Ministerio del Poder Popular para la Educación). Con tan importante aporte en manos, la Orquesta Sinfónica de Venezuela apostó por la profesionalización de los músicos.

Pedro Antonio Ríos-Reyna, por encargo del maestro Sojo y con la determinación que lo caracterizaba, logra traerse a 23 músicos italianos que arriban al país a bordo del vapor “Lugano”. Eran músicos del más alto nivel en calidad e interpretación, maestros que adoptaron a Venezuela como su segunda patria, y quienes aparte de formar filas en la OSV, también se dedicaron a dar clases en los conservatorios y escuelas de aquel tiempo, enseñando a los jóvenes músicos venezolanos, sembrando semillas de excelencia y pasión, cosechando para el futuro, impactando en las generaciones musicales que actualmente están llevando las riendas del movimiento sinfónico vigente.

El violinista Alberto Flamini Cortesi fue uno de esos virtuosos que llegó a Venezuela, huyendo de una Europa consumida por la postguerra. Había nacido el 14 de Marzo de 1920 en la ciudad de Roma y a sus 27 años ingresa a la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

A los 6 años inició su educación musical, acatando la voluntad de su padre, Enrico Flamini, contralor en la Ciudad del Vaticano, quien lo inscribe en el Coro Schola Cantorum de la Capilla Sixtina. Desde pequeño lo incentivaba a cantar a la par de escuchar en gramófono La Traviata de Verdi. Dos años más tarde comienza a estudiar violín y ya a los 11 años gana por audición una plaza en la Academia de Música de Santa Cecilia de Roma, bajo la égida del ilustre Maestro Remy Principe, connotado educador y coautor de El Violín, Manual de Cultura y Didáctica Violinística.

El maestro Flamini a los 21 años obtuvo su grado como ejecutante y profesor de violín en la Academia de Música Santa Cecilia y continúa su perfeccionamiento con el Maestro Zuccarini. En el 1939 tocó bajo la dirección de Pietro Mascagni, la Ópera Cavalleria Rusticana, del mismo Mascagni, en Roma.

El 3 y 4 de diciembre de 1941, el maestro Flamini junto a Renzo Deleide, Luigi Fusilli, Giuseppe Tabarelli y Arnoldo Castiglione, participaron en los conciertos dirigidos por Víctor de Sabata en la Basílica di Santa María degli Angeli alle Terme, en Roma. La orquesta, conformada por 160 profesores con un coro de 300 voces, ejecutó el Réquiem de Mozart. Se cumplían 150 años de la desaparición física del compositor austríaco.

Estos 5 músicos, Deleide, Flamini, Fusilli, Tabarelli y Castiglione, volverían a reunirse en Caracas en 1947 como miembros de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Como consecuencia de la II Guerra Mundial, el funcionamiento de la Orquesta Sinfónica de Santa Cecilia se vio sumamente comprometido. Así que para Flamini, la opción era salir de Europa y explorar nuevos rumbos artísticos. Es así como el destino lo trae a Venezuela y una vez que el maestro Vicente Emilio Sojo lo escucha en audición en la Radio Difusora Nacional de Venezuela (hoy Radio Nacional de Venezuela), sin vacilación, lo contrata. La radio en ese entonces estaba ubicada en el Teatro Nacional.

Las secuelas de la guerra habían hecho mella en el maestro Flamini y por sugerencia del propio Ríos-Reyna, deja su puesto en la OSV y se traslada por un tiempo a la región de Los Andes, fijando residencia en San Cristóbal, Estado Táchira hasta 1952. Consejo muy provechoso, pues conoció a la que sería su esposa de por vida, su gran amor, Julieta Chacón.

Flamini, siempre incansable en su expresión artística, participa activamente en el Cuarteto Galzio, junto a Corrado Galzio, Guillermo Morelli y Luigi Fusilli, una agrupación que en su época hasta llegó a tener relevancia internacional y también se dedica a dar clases semanales en la Academia de Música.

El matrimonio le sentó bien y de esa unión, de 61 años, nacieron Lydia y Fidel Enrique, quienes vieron en sus padres ejemplo de amor y comprensión.

Flamini volvió a Italia en 1963, por un período corto para una gira por toda Europa con la Orquesta Santa Cecilia, a la cual había ingresado a los 20 años por concurso. Aunque le propusieron quedarse, no aceptó y argumentó: “No sólo por el cariño hacia esta gente, sino porque el período de oro de mi vida, el más auténtico, ha sido aquí en Venezuela”.

Alberto Flamini

Violinista venezolano, hasta la muerte

Con el tiempo Flamini y Ríos-Reyna llegaron a ser grandes amigos. Su participación con la Orquesta de Cámara de la Universidad Central de Venezuela junto a Ríos-Reyna fue muy recordada en el ambiente musical venezolano. “Pedro Antonio Ríos-Reyna era una de las más bellas personas que conocí en este país, como artista y como ser humano. Su sensibilidad y su pasión desmedida por el desarrollo de la música en Venezuela, así como su valoración de los compositores venezolanos, no han tenido comparación”, expresó una vez.

El maestro Flamini, desde su “atril de oro”, término que usaba para calificar su puesto en la primera fila de violines, llegó a ser uno de los miembros más dedicados. Se distinguía por una entrega total, disciplina, profesionalismo, cumplimiento artístico y defensor de su causa justa.

Su fidelidad hacia la orquesta fue traducida en acción en diversas oportunidades, muy especialmente en 1987 cuando la OSV se enfrentó, en unión de un nutrido grupo de compañeros, al poder del gobierno de turno y no vaciló un solo momento en ponerse del lado de los que defendían su nombre y su integridad institucional.

El maestro Flamini fue testigo de una época dorada cuando grandes directores y solistas se presentaron con la Orquesta Sinfónica de Venezuela como Stravinsky, Ormandy, Furtwängler, Rubinstein: “El nacimiento, además de una pléyade de compositores venezolanos, ayudó muchísimo a considerar mejor la importancia musical de Venezuela en todo el mundo“, apuntó el maestro en entrevista con la prensa de la época.

En Caracas también ejerció el cargo de Profesor de la Cátedra de Violín en el Conservatorio Italiano de Música del cual fue también cofundador; destino que le permitió formar durante 22 años a un sinnúmero de alumnos, entre los cuales destacan Carlos Riazuelo, Luis Morales Bance, Carmen Helena Ochoa y Alejandro Ramírez, todos integrantes del profesorado de la OSV.

Se le recuerda muy especialmente por sus clases en el curso de Música de Cámara, auspiciado por el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, Inciba, junto a Graciela Rousset y quien sería esposa del maestro Ríos-Reyna. Su entrega como docente era realmente integral, ya que iba acompañada de consejos personales y su digno ejemplo, los cuales dejaron huella imperecedera en sus alumnos.

El 7 de mayo de 1989 en concierto, mientras tocaba la Sinfonía Nº 1 de Brahms, el maestro Flamini sintió un profundo dolor en el brazo derecho, abandonando prácticamente la sala para ir a una clínica. La OSV venía de salir airosa de una crisis institucional y los músicos recién se reponían de un año entero sin cobrar. Así que fue un golpe duro del destino para Flamini, uno de los defensores más tenaces de la OSV. Fue una ejecución digna de recordarse, porque a pesar del dolor y las lágrimas, el maestro Flamini prosiguió, causando la alarma en sus compañeros, que sintieron también esa profunda entrega más allá de toda adversidad. Se había roto un tendón de tanto tocar y logró recuperarse de la delicada operación. A la fecha había tocado ininterrumpidamente con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, sin faltar nunca a una función, desde 1952.

El 11 de marzo de 1990, en la celebración de los 60 años de la OSV, se le rindió un concierto-homenaje, bajo la dirección de Eduardo Marturet, en la Sala Ríos-Reyna del Teatro Teresa Carreño, con un repertorio exclusivo de Beethoven: Obertura de Fidelio, Obertura Leonora N°1, Obertura Coriolano y Sinfonía N°5.

Allí Alberto Flamini Cortesi dio unas interesantes declaraciones a la prensa: “Este homenaje de la OSV me llena de una emoción y una felicidad tan grandes, que quisiera dejar este mensaje a toda Venezuela: amen y tengan fe en esta institución, que tanta influencia ha tenido en la educación musical del pueblo de Venezuela. Hemos sido un ejemplo de ética profesional. Y la mejor demostración es que hemos resistido tantos años con una creencia casi religiosa en el porvenir musical de este país“.

Posteriormente, se jubiló de la Orquesta Sinfónica de Venezuela por una lesión en el brazo izquierdo y aunque siempre se mantuvo en contacto, comentó a la prensa nacional que “prefería no asistir a los conciertos de su querida OSV, para no sentir la nostalgia, la añoranza por no estar entre la masa musical. La música me sale del alma, del corazón. Si por mí hubiera sido, habría seguido tocando el violín. Preferiría estar entre la orquesta, tocando y esperar que me diera un infarto. Morir tocando el violín”, expresó a El Universal en entrevista por los 70 años de la OSV.

Alberto Flamini Cortesi consiguió en Venezuela una razón para vivir, para echar raíces, para florecer como el gran violinista que era. Así que sin vacilación alguna renunció a su nacionalidad italiana, mostrando un gran orgullo por ser 100% venezolano, fiel creyente de que aquí en nuestro país, se podía lograr lo mejor, con trabajo, pasión y mucha perseverancia.

La muerte le llegó serena en compañía de su familia el 22 de mayo de 2013, rodeado de afecto y con una conciencia en paz. Nos deja el legado de haber compartido por tantos años su profundo amor por la música y por el país donde sembró raíces y construyó un sitial de honor en su amada Orquesta Sinfónica de Venezuela. Ahora que celebramos el 85 Aniversario, más que nunca sus enseñanzas y su intensa dedicación siguen vigentes, marcando el camino para quienes conforman la familia OSV.

Fuentes consultadas: Archivo de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, Investigación del profesor Alejandro Ramírez, violinista – violista, Presidente de la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela período 1991-2010 y prensa venezolana de la época.